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¿Vanidad desmesurada o sutil ironía?

He leído esta presentación de un chico en Meetic:

"Me produce satisfacción el que aún siendo ateo, haya visto a Dios. Cada mañana al mirarme en el espejo del cuarto de baño, lo veo.
Soy extremadamente educado, maravilloso, sensual, y mi abuela ya no está entre nosotros.
Creo que este medio nos afianza, nos puede hacer encontrarnos, a pesar de las circunstancias geográficas. Es un método más.
Me gusta el cine, el teatro, ya que es la esencia de la interpretación. Me encanta el mar, la gente educada, la gente sincera, la gente cordial, y la gente borde pero con gracia y sin mala intención.
Me gusta el deporte, cocinar, vaguear para luego trabajar el doble. Las plantas más que las flores, aunque las flores no estan mal.
La gente lanzada y espontanea me divierte y me despierta. La gente sosa me baja la tensión, ya es suficiente con que coma con poca sal, o sin ella.
No me gusta la gente en plan diario de Patricia, y tolero a los que al final de cada frase dicen "neng" mientras sean buenas personas.
Me gusta la gente independientemente de su status. No me gusta la gente excesivamente práctica y superficial.
Me lavo los dientes a diario, también me ducho y cuido mi higiene personal al dedillo. Esto es una señal inequívoca de que soy muy limpio y aseado. Tiro de la cadena y bajo la tapa. Importantes datos, lo sé.
Busco a una chica capaz de cocinarme, plancharme, limpiarme, y que diga a todo "si cariño", más que nada para probar esa sensación, ya que jamás fuí machista y sé planchar, cocinar, limpiar y siempre cuidé de una mujer.
Sé que todas las que leais esto, estareis ansiosas por enviarme flechazos y mails. Lo entiendo perfectamente. Intantaré contestar a todas.
Ahora estoy sonriendo, típico en mi, y no dejo de mirar al cristal de la ventana que tengo a mi izquierda, me veo reflejado, Dios existe, soy yo.
Como vereis no soy en absoluto egocéntrico, lo cual facilitará mi objetivo (si hay alguno) en esta página.

Suerte a todas, que gane la mejor, y me tendrá."

Mi primera impresión es que es demasiado exagerado como para que sea verdad... La segunda impresión es que no me apetece nada contestarle al e-mail que me ha enviado. Para terminar de confundirme, alterna fotos de sus poderosos brazos con el cartel de "El Diario de Noa" o "Adivina quién viene a cenar".

¿Qué os produce a vosotros, aceptación o rechazo?

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I will get naked if you do...

No es la primera vez que me pasa, pero la vez anterior aguanté menos antes de eliminar a este "contacto" de mi lista del messenger.

Esta vez empezó igual que la anterior. Alguien me agrega en el messenger. Acepto. Se llama supuestamente Lida (la otra vez tenía un nombre distinto que ahora no recuerdo).

Yo dice:
hola

Lida dice:
hi (hummm... empiezo a sospechar)

Yo dice:
quién eres?

Lida dice:
hi how are you today?

Yo dice:
I'm fine, who are you? (aunque ya estoy 99% segura de que es lo mismo de la otra vez)

Lida dice:
my name is paris I'm doing great today I'm 21 yrs old how old are you? (exactamente lo mismo que me apareció la última vez)

Yo dice:
aha, so you are now asking me to get naked in front of a webcam, right? (contesto sabiendo que en realidad no hay nadie al otro lado)

Lida dice:
listen hun, I am just about to start my webcam show with jen, come chat me there in my chat room? We can cyber, I will get naked if u do..lol! (calcado a la otra vez, letra por letra)

Yo dice:
why should I? (intento ver qué posibles respuestas tiene el bot)

Lida dice:
I can show u how to watch free if u promise not to tell anyone else how to do it???PLEASE

[contacto eliminado]

Traducción al español:

Yo dice:
hola

Lida dice:
hola (hummm... empiezo a sospechar)

Yo dice:
quién eres?

Lida dice:
hola, ¿qué tal estás?

Yo dice:
Estoy bien, ¿quién eres? (aunque ya estoy 99% segura de que es lo mismo de la otra vez)

Lida dice:
me llamo Paris y estoy muy bien tengo 21 años, ¿cuántos años tienes tú? (exactamente lo mismo que me apareció la última vez)

Yo dice:
ahá, así que ahora me vas a pedir que me desnude delante de una webcam, no? (contesto sabiendo que en realidad no hay nadie al otro lado)

Lida dice:
escucha, cielo, estoy a punto de empezar mi show de webcam con jen, te vienes a chatear conmigo en mi sala de chat? Podemos tener sexo cibernético, me desnudaré si tú también lo haces.. jajaja! (calcado a la otra vez, letra por letra)

Yo dice:
¿por qué debería? (intento ver qué posibles respuestas tiene el bot)

Lida dice:
te puedo enseñar cómo mirar gratis si prometes no contárselo a nadie POR FAVOR


Está claro que nada bueno, pero ¿cuál es la finalidad de esto? ¿Alguien lo sabe? ¿A alguien le ha pasado y se ha atrevido a llegar más lejos que yo?

74

Once you go black, you never go back...

"Una vez que vas al negro, nunca vuelves"

Eso es más o menos lo que quiso decir el chico negro holandés que me dejó esta frase en el chat de meetic.

Como ya he comentado en alguna ocasión, como no pago en meetic, no puedo chatear con gente que no sea "premium", por lo que muchas veces ni siquiera me molesto en abrir el chat. Cual fue mi sorpresa ayer cuando me encuentro con esto:



Lo cierto es que mentiría si dijera que no es cierto que la mente se desvía ella solita hacia ciertas leyendas urbanas...

Guau... ¿será verdad que once you go black, you never go back? Yo, por suerte o por desgracia, no lo sé... ¿Alguien se anima a sacarme de mis dudas?

46

¡Booty call!

Hoy he recibido un "booty call". Para los que no conozcan la jerga, un "booty call" es cuando alguien te contacta (o se planta en tu casa) con la única intención de tener sexo contigo.

En 1973 (si no recuerdo mal) John Lennon tras una discusión con Yoko Ono, "desapareció" durante algo más de un año, período al que él mismo llamaría más adelante "mi fin de semana salvaje".

En 2006 tuve una época loca que calificaría también (siempre con permiso de John) como mi fin de semana salvaje.

Por aquel entonces, con la autoestima por el suelo, no me importaba tener rollos de una noche, es más, los prefería. Conocer a un chico, enrollarme con él, subir (temporal y efímeramente) mi ego y no volver a saber nada. Sin compromisos ni complicaciones.

El sorpresivo booty call ha venido en forma de mensaje de texto de Javi. No "Javi el de la pizza", sino un Javi diseñador industrial con el que "estuve" en ese "fin de semana" y al que conocí por Internet (motivo de que esté en esta sección).

Como veis la letra J me persigue... Tal vez el destino me envíe mensajes y lo que pasó fue que me empeñé en el J que no era... (en fin, esto último ha sido un pensamiento en voz alta... [modo desvarío off])

Este Javi fue el único (tampoco creáis que de muchos) con el que quedé más de una vez, pero para mí era un desasosiego, porque el chico me gustaba un poco (era altísimo, dulce, inteligente...), pero no quería tener una relación con él y, a la vez, él estaba hecho polvo porque su novia de toda la vida le había dejado. Mala combinación. Pasó lo que tenía que pasar, que un día que me pareció que él me miraba con ojitos un poco tiernos, dejamos de llamarnos mutuamente. No creo que ninguno de los dos fuéramos lo que el otro necesitaba en ese momento.

Han pasado 3 años y no habíamos vuelto a hablar y, de repente, recibo un mensaje: "Hola niña! ¿Qué tal todo? ¿Sigues por Castellón?".

Por suerte, dada la proliferación de "Javis" en mi vida, cuando guardé su número, puse al lado el nombre de su pueblo, para referenciarle y, gracias a eso, le he reconocido (no sin antes hacer memoria para asegurarme de que él era "él"). Le he contestado con el típico "¡cuánto tiempo!" y le he dicho que sí, que seguía por Castellón. Entonces me ha escrito que su equipo iba a jugar en Castellón (él es de Valencia) y que, aunque estaba lesionado, le había hecho ilusión pensar en venir con tal de que quizás pudiésemos vernos.

Hemos intercambiado un par de mensajes de cortesía del tipo: "¿lesionado? ¿qué te ha pasado?" y yo notaba un tonito malicioso en sus mensajes. Le he dicho (y era cierto) que esta noche había quedado para ir al cine y salir, pero que si él y sus compañeros iban a salir después del partido, que tal vez podríamos vernos y tomar algo.

Me ha contestado que sus compañeros decían de cenar por Castellón, "así que si después del cine quieres quedar, ya sabes..."

Para estar segura de sus intenciones, y porque ahora parece que ya nada me da corte, le he preguntado abiertamente que para hacer qué quería quedar conmigo.

Su respuesta: "Pino-puente-voltereta atrás! Jajaja! No en serio, si te apetece te como algo más que las orejitas...!"

¿Sexy? Me parece que no... Y creo que me habría sentido muy "barata" si me lo hubiera siquiera planteado. Creo que me merezco que se lo curren un poquito más...

Le he contestado amablemente que me sentía halagada pero que soy más de citas en las que quedas con un chico, te lleva a cenar, te tomas un par de copas y, si te gusta, quedas otro día y así hasta que, si hay química, ya pasa lo que tenga que pasar.

Primero se ha rebelado un poco, diciéndome que él ya cenó conmigo y ya nos vimos más de dos veces, pero tras mi pertinacia, tranquilamente, como quien da los buenos días, me ha contestado que lo entendía y que ya me llamaría para cenar un día y salir a tomar algo.

Se aceptan apuestas, yo apuesto a que no lo hará (y sinceramente tampoco me importa mucho).

31

Jorge

Sin saberlo, me habéis "oído" hablar de él como mi "Ángel de la Guarda" en la entrada "Cómputo general de retos cumplidos", también me refería a él cuando escribí "Cosas especiales que tiene Internet" e, incluso, habéis leído algún comentario publicado por Jorge.

Le pongo en esta sección porque, aunque le conocí a través de Internet, no fue en Meetic. Siguiendo algunos consejos que me dejásteis, decidí que teníais razón y era más consecuente buscar amistad en algún foro más que en una página donde la mitad de la gente está a la desesperada buscando un rollo de una noche. Con esto en la cabeza, entré en un foro y al poco di con él.

Jorge es testarudo, con mucho carácter, duro en apariencia, duro en su forma de expresarse, muy radical a veces, nervioso, impaciente, tajante, implacable e inamovible en ocasiones, gracioso, dulce, cariñoso, sensible, atento, detallista, inteligente, interesante, divertido, protector, dispuesto, comprensivo, tolerante, especial y, sobre todo, no he conocido en mi vida a nadie con su capacidad para escucharme y comprenderme cuando estoy mal.

No había escrito nunca antes sobre él (directamente) porque él me pidió que no lo hiciera por vergüenza. Y es que entre otros motivos, le dio a su hermana (¡hola, Sara!), la dirección de mi blog y ella también empezó a seguirme. Por eso, Jorge temía que pudiera escribir algo que le avergonzase. Pues bien, te aguantas, guapo :)

Somos terriblemente diferentes y, aún a pesar de eso, sé que nos tenemos muchisísisisisimo cariño ya en los pocos meses que hace que nos conocemos. Pero esas diferencias (unidas a nuestros propios fantasmas) hicieron que nuestra relación se rompiera hace un mes aproximadamente y dejamos de hablarnos.

Hace poco más de una semana, él (que sin yo sospecharlo, me seguía leyendo en silencio) leyó "algo" en mi blog que le hizo dar ese paso que a veces tanto nos cuesta dar a todos y volvió a contactar conmigo. Lo hizo, como casi siempre, en el momento preciso, justo cuando más perdida me sentía y más le echaba de menos. Casi fue como si lo supiera y se mostró conmigo tan encantadoramente comprensivo y arropador como siempre lo ha sido.

No querría que pareciera que es una relación unidireccional en la que él me da y no recibe a cambio. Me gusta pensar que se siente recompensado por el apoyo, el cariño y el calor que me da, ya que yo también se lo he prestado siempre que lo ha necesitado.

Hoy le dedico esto a él, porque casi sin quererlo se ha convertido en una persona muy importante en mi vida y le agradezco enormemente formar parte de la suya.

Ahora bien, ¡¡estoy contando los minutos que va a tardar en descubrirlo y echarme la bronca!! ¡Jajaja! Rezad por mí, que ya he dicho que tiene carácter... ¡Menos mal que yo no me asusto fácilmente...! ;)

79

Otra perlita de Meetic

La verdad es que Meetic es una mina de oro para encontrar anécdotas para un blog como éste.

Mi anuncio allí acerca de cómo soy y de lo que busco es el siguiente:

"Uff... Describirse a uno mismo es muy complicado... Me considero una chica inteligente, con mucho sentido del humor, soy alegre, soñadora (a veces un tanto utópica), romántica (en el sentido estricto de la palabra), sociable, creativa y con iniciativa. En ocasiones soy un tanto cabezota y perfeccionista (estoy trabajando en ello :( ) pero siempre hago lo que sea con tal de no herir los sentimientos de nadie.

En principio estoy buscando amistad, conocer gente nueva, ampliar un poco mi círculo de amistades. Para una relación, buscaría a un hombre maduro, seguro de sí mismo y de lo que quiere. Que tenga su propia parcela íntima y sus propios intereses, pero que no le importe compartir el resto de aspectos de su vida con alguien. Que sepa comprender que las necesidades y motivaciones de cada persona son distintas y por tanto que sepa escuchar y... ya está!!! :)"

Es cierto que puede parecer exigente pero no voy a ser conformista. De todos modos, tampoco es que pida la Luna, no?

Pues bien, ésta es la perla que me ha dejado en el chat otro usuario "simpático" de Meetic: (copio literalmente, con sus faltas y todo)

"menudo perfil tu eres mucho para un hombre normal. Cas mejor k te busques un moro ke te calme el impetu. Por eso estas y estaras soltera, un besito. Adeu"

Está claro que él no se consideraba suficientemente hombre para mí... y probablemente no lo fuera! Y digo yo, ¿un moro? ¿Se refería a alguien de una cultura más misógina que me pusiera en mi sitio? Menudo imbécil retrogrado...

Empieza a darme bastante grima esto de Meetic...

Aunque para ser justa, también hoy he contactado con un chico que parece bastante agradable. 34 años, de Valencia, ingeniero... Su mensaje, lejos del de arriba, me ha gustado:

"Buenos días. Mi nombre es Vicente, vivo en Valencia. He leído tu perfil, y me pareces una chica muy inteligente. Sería un placer seguir manteniendo el contacto contigo. Por ahora me despido con un beso".

Está claro que esto demuestra que hay chicos y chicos en el mundo de Internet. Leer a toda esa gente que me deja comentarios acerca de haber encontrado pareja por Internet me anima a pensar que, aunque de momento no me hayan tocado muchos, los hay más como Vicente y menos como El Imbécil (así le he bautizado!).

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Alejandro y la playa nudista

[Alguien me agrega en el messenger ayer, acepto la invitación y hoy le veo conectado]

Lorena: ¿Hola?

Alejandro: Hola, ¿quién eres?

L: Pues eso mismo te iba a preguntar yo, porque me agregaste ayer pero no sé quién eres...

A: Ahhh! Debes ser de meetic, no?

L: Mmm... me imagino que sí, pero cuál es tu nick? (mientras repaso mentalmente los últimos perfiles que me han visitado buscando similitudes)

A: "alejandro_bcn" ¿y el tuyo?

L: Pero, ¿no has visto mi perfil?

A: La verdad es que no, es que no pago y no puedo verlos, pero voy a estar en Castellón unos meses por trabajo y estoy buscando a una chica guapa que quiera hacerme compañía, jajaja.

L: Pues vaya, no has tenido suerte, yo no soy nada guapa. Por cierto, me dice Meetic que tu perfil no existe...

A: Ay, perdona, "alejandro_###". ¿Cuántos años tienes?

L: 30 ¿y tú?

A: 31

L: Ah, ya te he encontrado, voy a cotillear... Pues aquí dice que tienes 33 años...

A: Ay! Qué tonto estoy, ya no tengo 31! soy del '76, ya tengo 32.

L: (me echo cuentas mentales y si es del '76 más bien estará a punto de cumplir 33...) Bueno ¿y qué te va a traer por Castellón?

A: Soy biólogo molecular.

L: ¿Han encontrado algún nuevo tipo de protozoo por aquí acaso? :)

A: Jajaja! Voy a estar en un instituto. Oye, ¿hay playas bonitas por ahí?

L: Sí, la verdad es que no están mal. Son salvajes, nada masificadas. A mí me gustan mucho.

A: Es que llevé a dos amigas mías mejicanas este finde a una playa en la Costa Brava y resultó ser una playa nudista!!

L: Ah, vaya... (digo sin mucho interés).

A: Y querían que me despelotara!! Pero son dos compañeras del trabajo y apenas las conozco!

L: Ah, vaya... (he perdido totalmente el interés).

A: Es que la última vez que fui a una playa nudista con una amiga fue en Menorca y la cosa acabó mal, jajaja!

L: No me digas... (limándome las uñas...)

A: Bueno, o muy bien, según se mire!!!

L: Mira, sinceramente creo que no estamos buscando lo mismo.

A: Es que claro, las chicas os despelotáis y no se os mueve ni un pelo, pero los chicos...

L: Ya, mira, lo que intento decirte es que no estoy muy interesada en esa historia...

A: Y claro, la gravedad hizo que aquello... y a mi amiga le gustó y claro, pasó lo que pasó!! Y ahí dejó de ser mi amiga, digamos, jajajaja!

L: Oye, mira, Alejandro, éste no es el tipo de conversación que me gustaría tener en una primera charla.

A: ¿Por qué? ¿Te escandaliza?

L: Pues no, no me escandaliza, pero habría preferido hablar de tus aficiones, de tus intereses...

A: Eso es porque tú no me viste en pelotas si no te habrías escandalizado!! Jajaja!

L: (respirando hondo) Mira, entiendo que tienes mucho sentido del humor, pero a mí me gustan las conversaciones con aliciente intelectual, tu vida sexual, por maravillosa que sea, simplemente no me interesa en absoluto.

A: Bueno, pues no veo porqué no, era sólo para romper el hielo.

L: ("¿¿¿Romper el hielo???" flipante...) Vale, pues suerte con tu búsqueda.

A: ¿Entonces no me vas a llevar a tomar un café en Castellón?

L: No, definitivamente, no.

A: Uy, qué tajante eres conmigo...

L: Mucha suerte. Un beso.

[eliminación de mi lista de contactos]

55

Frustración

Frustración es lo que sientes cuando planeas ir a la playa y se pone a llover.
O cuando quieres rascarte la planta del pie porque te pica pero no puedes quitarte los zapatos.
Frustración es esperar una llamada especial y no recibirla.
Es querer que esa persona te quiera y no conseguirlo.
Es saber que no puedes hacer nada por remediarlo.


Y frustración es lo que debe haber sentido el chico del chat de meetic al que no he podido contestar por no estar suscrita, ya que después de escribirme varias cosas, me ha dejado un "Ok, quiero lamerte el chocho hasta que llores de placer".

Frustración.... ¿no?

31

Javi. El principio.

Javi fue mi quinta cita. Dicen que no hay quinto malo y ciertamente así fue... al menos al principio.

Un día decidí que estaba harta de Meetic, de mis intentos frustrados por conocer gente. Ese día apareció Javi en mi bandeja de entrada. Me envió un e-mail en el que me invitaba a conocerle. Me gustó su estilo al escribir. Leí su perfil y parecía prometedor: soltero, licenciado, de Castellón, mismos gustos musicales, etc.

Le respondí dándole mi dirección del msn ya que al no estar yo suscrita en Meetic no íbamos a poder hablar. En lugar de chatear, empezamos a enviarnos e-mails cortitos. Estuvimos así todo un viernes. Fue el 12 de junio.

Leí su último e-mail del día y no parecía implicar una continuación, así que supuse que ya seguiríamos hablando por messenger. Pero resulta que no me agregó. Caí en la cuenta al día siguiente, el sábado, pero decidí que "a saber..." Al fin y al cabo, había aprendido que los designios de los mundos de internet son inescrutables...

Casi me había olvidado de la decena de e-mails que nos habíamos enviado el viernes, cuando el lunes me escribió de nuevo:

"Hola....

Estás por aquí?

Eres real? jeje"

Le contesté diciéndole que sí, claro que era real pero que él no me había agregado en el messenger. Confesó entonces que se le había olvidado, no cayó en la cuenta, sólo estuvo esperando mi e-mail, pendiente de su bandeja de entrada.

Ese día sí chateamos por la tarde. La conversación era muy amena, rápida, a ver quién era el más hábil y el más ocurrente hablando. Fue una de esas (pocas) veces en las que conectas con una persona y enseguida notas que hay feeling.

Él era bastante reservado para contarme cosas personales. Me dijo a qué se dedicaba, pero no me dijo dónde trabajaba, ni me dijo sus apellidos. El remitente en sus correos siempre son sus siglas. Sin embargo, en esa misma primera conversación "online" me dio su número de teléfono y le dije que si quería le podía llamar un ratito mientras paseaba a mi perrita.

Le llamé y estuvimos hablando. A mí me pareció más tímido de viva voz, estaba como nervioso, hablando muy deprisa. Aún así me hizo gracia.

Lo de enviarnos e-mails continuamente se convirtió en un hábito (hoy por hoy, después de nuestro reencuentro también) y a ello se le sumaron los sms. Era muy divertido y ocurrente. Estuvimos así una semana entera pero él ya empezaba a quererme conocer en persona.

Él tenía una historia amarga a sus espaldas. Su novia durante muchos años y con la que estuvo viviendo varios de ellos, le dejó un buen día, sin más hacía ahora un año y medio. Lo pasó muy mal (creo que aún sufre) y, en cierto modo, pareciera que yo le daba esa ilusión que él creía perdida.

Sus mensajes eran ya bastante serios, en el sentido de que tenía muchas expectativas puestas en lo que pudiera surgir entre nosotros. A mí por mi parte, me agradaba mucho, aunque me sentía bastante escéptica dadas mis experiencias anteriores.

Finalmente quedamos ese mismo viernes 19. Sus padres habían ido a hacerle una visita, así que decidimos quedar después de cenar (para que él pudiera cenar con ellos).

Al principio dijimos de ir a tomar algo a los chiringuitos de la playa para "dar un paseo romántico por la orilla después". Pero cayó un tormentón de verano que dio al traste con nuestros planes. Al final decidimos ir a tomar algo cerca de mi casa.

Me recogió en su coche (gracias a Dios no era un BMW esta vez) y todo pareció fluir con normalidad.

Hablamos de muchas cosas: deportes, política, música, cine... Y parecía que había complicidad entre nosotros. Sin embargo advertí ya entonces algo que finalmente sería determinante para nuestra "relación": Javi es una de esas personas obstinadas con las que es sumamente díficil discutir, de las que opinan que sólo su punto de vista es el válido y en cierto modo ningunean a su "oponente". Hacer que estas personas cedan en sus argumentos es una quimera.

El problema fue que no lo interioricé. Fue un destellazo que me vino a la cabeza en un momento en el que debatíamos sobre política y la conversación iba subiendo de tono (yo soy muy apasionada para todo, para mis ideales también). Llegamos a ese punto en el que piensas: "un paso más y nos ponemos a discutir acaloradamente". Entonces le miré a los ojos con una semi-sonrisa y justo en ese momento fue cuando vi que él no iba a retroceder. Ahí tuve el destellazo. Así que le dije: "Vamos a dejarlo estar. Está claro que yo soy una utópica y tú un escéptico. Cambiemos de tema, sí?".

A partir de ahí la conversación volvió a fluir alegre y rápida como hasta ese momento. Tanto que llegó la hora de cerrar el pub en el que estábamos y nos echaron.

Salimos a la calle y llovía a mares otra vez. Fuimos corriendo hasta su coche y mientras yo pensaba en si me había gustado la cita, si me había gustado Javi y en qué estaría valorando él en ese preciso instante.

No tuve que esperar para ver que él estaba bastante a gusto, ya que al entrar en el coche no arrancó para llevarme a casa, sino que encendió el aire acondicionado (hacía un bochorno horrible por la lluvia a pesar de ser más de la una de la madrugada) y puso música. Decidió demostrarme porqué Extremoduro estaba injustamente valorado por la gente. Reconozco que yo apenas había oído cosas de este grupo y lo que Javi me puso me hizo darme cuenta de que era cierto que albergaba prejuicios en contra de su música.

Él me puso un CD con el que él había superado su ruptura y las letras me parecieron lúgubres y tristes. Entendí porqué le gustaban para esa época en concreto de su vida. Javi las cantaba y eso me gustó mucho, me gusta cantar y me gusta la gente que canta y él lo hace bien además.

Y seguimos hablando y hablando. Había ciertas miradas, algunos momentos en los que parecía que podía pasar algo entre nosotros. Yo era consciente de que no sentía el rechazo que había sentido estando con los otros: Edu, Jose...

La noche fue pasando velozmente. No éramos muy conscientes de la hora hasta que de repente, empezó a sonar un pitido y la música se apagó. "Oh, oh..." dijo él e intentó arrancar el coche. No arrancaba. Se había quedado sin batería en su coche nuevo. Eran las cuatro de la madrugada.

Fue el momento más divertido de la noche. Le estuve haciendo bromas todo el tiempo, diciéndole que yo me podía ir andando a casa sin problemas. Él estaba medio divertido, medio preocupado y me decía que ahora ya tenía otra anécdota para mis citas de Meetic. 45 minutos después por fin llegó la grúa. Le pusieron las pinzas y el coche arrancó sin problemas. El gruísta dijo que deberíamos estar por lo menos tres cuartos de hora dando vueltas con el coche en marcha sin pararlo para que se recargara la batería.

Ni corto ni perezoso, Javi arrancó y se puso a dar vueltas por Castellón, por las rondas. Le dije (de broma) que en qué momento me había ofrecido yo a dar vueltas durante 45 minutos, que me dejara en casa que estaba muerta de sueño. Él no dudó ni por un instante en decirme: "Estamos juntos en esto. Ahora me acompañas".

Ronda arriba, ronda abajo decidimos alargarnos hasta el Grao, para ver al menos la playa a la que no habíamos podido ir a pasear. Llegando a una rotonda, el pánico: control de la Guardia Civil. Javi se gira y con cara de susto me dice: "Y si me hacen parar, ¿qué? No volverá a arrancar el coche! No me han parado en la vida y me tienen que parar justamente hoy!!" A mí me entró la risa. "Puessss... Tendrás que explicárselo." Le dije con sorna.

Por suerte no era un control, alguien se había comido una rotonda y la había hecho recta, así que no nos pararon, pudimos pasar sin problemas con gran alivio.

Después de llegar hasta Benicassim y volver, ya habían pasado los 45 minutos. Eran más de las cinco y media de la madrugada y me dejó en casa. Nos dimos dos amables besos con el motor en marcha y me fui.

Apostaría a que él aún no había llegado hasta su casa cuando me envió un sms: "Valoración?". Le contesté que había estado muy a gusto y que me lo había pasado muy bien.

Me respondió al minuto preguntándome si había esperado que él fuera un poco más atrevido, que me hubiese besado en marcha o algo así. Me hizo gracia. Le dije que la noche había estado genial y que las cosas pasan cuando tienen que pasar.

"Te habría gustado?" me preguntó. "Sí" le respondí.

Él me dijo que se moría de ganas y que si no fueran casi las 6 de la madrugada, volvería corriendo desde Torreblanca sólo para besarme. Fue un momento muy bonito, ése en el que se confirma que le gustas a alguien y que ese alguien te gusta a ti. Finalmente, derrotados por el sueño, acordamos que intentaríamos que ese deseo se hiciera realidad lo antes posible...

18

Jose.

Jose fue mi cuarta cita de Meetic y con diferencia la peor. Si habéis leído entradas anteriores, bueno, concretamente la de Manu el Depredador, podréis pensar que eso es imposible, pero os aseguro que no fue así ya que al menos saqué algo de mi cita con el escultor: una fuerte sensación de confianza en mí misma. Con Jose me quedé exactamente igual, indiferente, como si esa cita nunca hubiera existido.

Habíamos contactado hacía un tiempo. A mí me llamó la atención su forma de escribir, con mucho estilo y muy correcta tanto gramatical como ortográficamente. Él me había enseñado algunas cosas que había escrito y habíamos hablado unas cuantas veces por teléfono. Jose es de Valencia y tiene 39 años.

Un día entre semana decidimos quedar ese sábado para tomar algo y cenar. La verdad es que a mí no me apetecía mucho. No teníamos una relación muy habitual y me daba un poco de "corte", pero aún así accedí porque pensé que sería una buena velada. Sinceramente, quería intentar quedar con gente más mayor después de lo inmaduro que me había parecido Edu.

Sin embargo me llamó el viernes para decirme que se acababa de acordar de que el sábado jugaba el Valencia contra el Madrid. Yo, ilusamente, pensé que lo que le pasaba es que quería verlo y le dije que no se preocupara, que como a mí me gusta mucho el fútbol (y soy del Madrid), podíamos ir a verlo antes de cenar a algún sitio, sin problema. Él titubeó y me dijo: "Ya... pero es que... juegan en Valencia... y soy socio...". Entonces lo comprendí: quería ir a ver el partido a Mestalla.

- Ok, no hay problema - le dije. Y acabamos quedando el domingo.

Llegó tarde (¿soy yo la que inspiro que mis citas se retrasen?) y llegó también con su BMW (éste no era un deportivo, sino un coche familiar). Nada más sacar la pierna para bajar del coche lo primero que vi fue una mancha de aceite enorme en sus vaqueros viejos. Daba la impresión de que la última vez que esos pantalones vieron la lavadora, Franco aún gobernaba.

Era un contraste raro, de cintura para arriba venía muy arreglado, con el pelo repeinado con fijador y una camisa azul marino (¿o era negra?) muy bonita. Sin embargo los pantalones (que le venían grandes) daban grima y los zapatos estaban sucísimos, llenos de barro seco por los lados. Y eso sí, de aspecto me pareció muy mayor, mucho más de los 9 años que me sacaba.

Puede que parezca que me fijo demasiado en esas cosas, pero no porque les otorgue especial importancia, sino porque:

a) Soy muuuy observadora.
b) Considero que una imagen vale más que mil palabras.
c) Creo a pies juntillas eso de que no hay una segunda oportunidad para crear una buena primera impresión.

¿O es raro que uno piense que la primera vez que va a ver a alguien tiene que tener un buen aspecto? Obviamente no me refiero a que tienes que ir como si fueras de boda, pero sí que opino que la otra persona va a recibir mucha información mía sólo con ver mi aspecto. Eso significa que yo obviamente pensé que Jose era un poco descuidado, poco aseado y que no parecía estar muy preocupado de lo que yo pudiera opinar al verle.

En vez de ir en coche hacia donde yo había pensado tomar algo, decidió que fuésemos a pie. Le advertí de que eran unos 15 minutos y dijo que no le importaba, pero cuando llevábamos 10 minutos andando, ya se estaba quejando de lo lejos que estaba el sitio. Estuvimos tomando algo mientras estaba jugando el Villarreal contra el Barcelona, así que prácticamente sólo hablamos de fútbol.

No había nada de química. No es que yo estuviese esperando sentirla, ni me estoy refiriendo a química en plan sexual, pero es que no había ninguna conexión entre nosotros: la conversación no fluía, nos quedábamos a ratos en silencio, sin saber de qué hablar. "Aburrimiento", ésa es la palabra.

Quizás debimos dejarlo ahí, pero nos fuimos a cenar. Supongo que a los dos nos sabía mal decir en voz alta: "oye, mira, esto no funciona".

El restaurante estaba al lado de donde estábamos tomando algo. Llegamos, pedimos y seguimos "charlando". Él me contó un par de anécdotas divertidas de sus viajes y esa parte estuvo bien, aunque una anécdota acerca de un viaje a Ibiza se hizo demasiado larga y repetitiva, como si los dos temiéramos que al terminar nos íbamos a quedar sin tema de conversación.

Él empezó a mirar el reloj de vez en cuando. Yo, más disimulada, veía la hora en su móvil, que estaba encima de la mesa. Una vez, mientras yo le contaba algo, él disimuló un bostezo. En definitiva, usando un término futbolístico, estábamos los dos pidiendo la hora.

Llegó la camarera a retirar los platos y preguntó si queríamos postre. Cuando los dos dijimos que no, él se apresuró: "La cuenta, por favor!" Jajaja!! Fue una situación graciosa, porque yo creo que ya no teníamos ganas de alargarlo más ninguno de los dos.

Él no me dejó pagar y nos fuimos. En el camino de vuelta, se quejó otra vez (o mejor dicho, varias veces) de lo lejos que había aparcado. Llegamos al coche y ahí sí me pareció que él quería alargar un poco la cita, pero juro que yo no tenía ningunas ganas, así que le dije un "buenas noches", le di dos besos y me fui.

Jose desapareció de mi vida sin dejar ningún rastro. No eché de menos nuestras conversaciones ni por chat ni por teléfono. Es un fenómeno raro que pocas veces (o ninguna) me había pasado. Simplemente desapareció.

Por supuesto, tampoco volvimos a quedar.

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Reencuentro inesperado

Hacía mucho que no hablaba con Edu (mi tercera cita) y ayer, casualmente me lo encontré en el messenger.

En cuanto me conecté me saludó efusivamente. Le pregunté que qué tal le iba por meetic y me dijo que no entraba en absoluto. "No tengo tiempo de ligar", me dijo. Al parecer ha estado súper liado con la página web de su empresa, en la que ha invertido muchísimo dinero y no sólo en la construcción de ésta, sino en publicidad (1.000€ al mes).

Ahora andaba un poco afectado porque la chica que le tenía que escribir los textos le había dejado colgado. Empaticé con él en seguida, porque yo hace tiempo que tengo un proyecto para un negocio por internet y cuando ya me puse a llevarlo a cabo, el chico que me tenía que programar la web me dejó colgada.

Entonces me ofrecí a escribirle yo los textos (cobrando, claro) y al final nos pusimos de acuerdo y voy a hacerlo. Esto me viene muy bien, porque la empresa de Edu es de hostings, dominios, etc. y espero que algún día cuando mi web esté hecha, él pueda ser flexible conmigo también :)

En fin, la verdad es que fue agradable charlar con él un rato. Me estuvo enseñando diseños de la navegación de su web y le estuve dando mis consejos. Al cabo de una hora, más o menos, me despedí de él para ir a pasear a Monsoon.

La verdad es que Edu siempre ha sido un chico muy agradable, ya iré contando qué tal funciona nuestra "colaboración".

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Edu.

Edu fue mi tercera cita y a priori probablemente la más deseada.

A pesar de que mi idea no es para nada encontrar al amor de mi vida por Internet sino más bien conocer gente, distraerme y hacer "cosas distintas", confieso que Edu llegó a embelesarme de algún modo.

Él dice que fui yo quién contactó primero con él. Sinceramente, no lo recuerdo. Yo sé que él me escribió un e-mail y que yo le di mi dirección de messenger para que pudiésemos chatear.

Así empezamos a hablar y la conexión fue muy grande, tanto que él me dio su teléfono prácticamente en seguida y eso que decía que no se lo daba a nadie.

Hablábamos cada noche durante horas. Recuerdo estar yo de viaje de trabajo en Mallorca y pasarme las horas nocturnas hablando con él. Era un chico muy dulce y muy alegre, aunque a veces me parecía un tanto engreído. Por ejemplo, casi siempre hablábamos de él y, aunque él se hacía el tonto, se le notaba a la legua que se sabía muy atractivo.

Y ciertamente lo era! Aunque eso no me llamaba especialmente la atención de él. Nunca me he sentido atraída por "guapos convencionales". Y menos esos que tienen bíceps de gimnasio y el pelito cortado perfectamente a la moda. Me suelen gustar más los chicos más normales, de aspecto más cálido, de esos que no parecen que si les abrazas te vayas a hacer daño!

Por fin un día, después de estar hablando durante 6 horas seguidas por teléfono, decidimos quedar. La verdad es que me puse muy nerviosa e incluso planeé qué ponerme, dónde ir a cenar...

Sin embargo la velada no resultó como a mí me habría gustado. Él no pareció estar tan interesado como yo en esa cita, ya que salió bastante tarde de Valencia (sí, éste se dignó a venir él) y se notaba (y aparte me lo dijo) que llevaba la misma ropa todo el día.

En fin, llegó casi una hora tarde y pasó a recogerme con su BMW deportivo. Reconozco que el coche ya no me gustó, me pareció un coche incómodo que alguien se compra en gran parte para presumir. Y la verdad es que también me pareció un coche que se compraría alguien poco maduro ya que si bien es bonito, no es un coche elegante o con clase, sino un coche para correr y lucir.

Espero no parecer superficial con esto, pero sí pienso que de alguna forma el coche que elegimos comprar lo elegimos en base a alguna premisa, no? Yo por ejemplo, me compré un Yaris porque es un coche pequeño, que puedo aparcar en casi cualquier sitio, con tecnología japonesa y que además me salió tirado de precio. Sacad vuestras propias conclusiones...

Una vez dentro del coche, de camino al restaurante, constaté que tenía una sonrisa impresionante... pero me pareció un poco inmaduro. Seguro que pensáis que después de tantas horas hablando, cómo me lo podía parecer precisamente ahora, pero eso es lo que pasó. No sabría decir porqué le notaba tan diferente, pero el caso es que así era.

La cena estuvo bien, aunque él habló el 80% del tiempo (y eso que generalmente yo no callo ni debajo del agua!!). Le llevé a un restaurante brasileño y a él, que nunca había comido en esta clase de sitios, le encantó.

La cena se alargó y cuando ya cerraban el restaurante decidimos marcharnos. De camino al coche me di cuenta de repente de que yo no había intentado flirtear con él ni una sola vez. Es decir, nada de miraditas, de sonrisas pícaras, de frases con doble sentido... Nada. Cero. Qué raro, no? Un chico guapo, simpático, con una sonrisa de las que seguro derretirán a cientos de chicas... y no me nació ni por un momento.

Tras este descubrimiento me di cuenta de que estaba realmente cansada. Había sido un día muy largo y con bastante nerviosismo y ahora toda mi energía me estaba abandonando. Y mientras yo pensaba esto, llegamos a su coche. Para mi sorpresa no arrancó, sino que se reclinó un poco en su asiento y siguió hablándome de su empresa. "Está claro que le apasiona" pensé y eso me enterneció... pero como un cariño fraternal. Le di algunos consejos sobre todo en lo que a dirección comercial y gestión en general se refiere, pero empecé a sentir los párpados realmente pesados, apenas podía tener los ojos abiertos.

He tenido "bajones de sueño" en más de una ocasión, generalmente en la sesión de la una de la madrugada de una peli mala o después de cenar, ducharme y tumbarme en el sofá, pero jamás me había pasado en medio de una conversación!! Lo pasé mal intentando disimular y me sabía mal también decirle que me llevara a casa, así que aguanté con toooodas mis fuerzas.

Finalmente, a eso de las dos de la madrugada, me dijo de ir a casa a dormir y me pareció la mejor de las ideas.

Lo cierto es que estuve a gusto durante toda la velada (no como en la ocasión anterior), pero él me pareció todo el tiempo muy aniñado y no surgió nada entre nosotros.

Ahora, hoy por hoy, a pesar de que nunca hemos vuelto a quedar, quiero pensar que no tengo mala relación con él, aunque ésta es prácticamente inexistente...

... Y es que, por definición, la química no tiene nada que ver con lo físico...

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David.

David fue el primer chico de meetic con el que quedé.

Fuimos a tomar unas cervezas y estuvimos unas 3 horas charlando y lo pasamos bien. No sentí atracción física por él (como ya esperaba) pero sí que me cayó muy bien y pensé que tal vez iba a ser el comienzo de una amistad.

Quedamos en que nos veríamos para las fiestas de la ciudad y que le llevaría a ver y a hacer diferentes cosas. Pero nunca volvimos a quedar.

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