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Jornadas de dirección (2ª parte)

Una vez terminado el jueguecito de la energía, nos explicaron lo que íbamos a hacer.

Nos habían dividido en dos equipos de 8 personas: el A y el B, y nos iban a someter a diferentes pruebas. Cada vez que finalizásemos una prueba, en función de nuestro desempeño, nos entregarían un vale por una cantidad de fichas de un puzle de 25 m2 (las piezas eran grandes) que tendríamos que montar entre los dos equipos. El vencedor definitivo del juego sería quien más fichas hubiese montado una vez finalizado el puzle.

Con estas instrucciones y nevando, nos fuimos a una explanada de tierra que había delante del hotel donde la gente de la formación había montado diferentes escenarios. A cada equipo se nos asignó un guía, a mi equipo (el B) le tocó la única chica, Isabel.

Isabel nos condujo a una zona en la que había colocada una cuerda marcando una línea horizontal y, paralela a ésta pero a unos 10 metros, había otra. Al otro lado de la línea más lejana había un hula-hop.

La guía nos explicó que aquello era un río plagado de pirañas. No se podía poner un pie en el suelo o las pirañas nos lo devorarían y si caíamos estábamos muertos. El objetivo era llegar al otro lado del río sin tocar el suelo y, una vez allí, meternos los 7 (el octavo estaba lesionado y prefirió no intervenir por si acaso) en el hula-hop y aguantar medio minuto sin salirnos. Para conseguirlo, Isabel nos dio 6 palanganas y nos explicó las reglas: las palanganas pueden volver hacia atrás, pero las personas no.

Uno de los delegados, ansioso por comenzar, empezó a jalearnos para que empezáramos a poner palanganas, mientras algunos intentábamos ver qué estrategia era mejor seguir. Al final, nos dejamos llevar por el impaciente y simplemente nos pusimos a ello. El primerode la fila iba abriendo camino, poniendo una palangana, subiéndose encima y esperando a que le pasáramos otra. Siendo chico y bastante alto, las ponía alejadas, con lo que las chicas, más bajitas, teníamos serias dificultades para saltar de una palangana a la otra sin caernos y sin pisar el suelo.

El ponerlas alejadas además resultó nefasto para el que cerraba la fila, que tenía que girarse a recoger la última palangana para pasársela al primero para que éste pudiera seguir avanzando y, claro, al estar lejos, no llegaba. Resultado: 2 se cayeron y la buena de Isabel nos dejó volver a empezar de cero.

Entonces hablamos acerca de la importancia de tener en cuenta que éramos 7 para 6 palanganas y que, mientras el último está pasando la última palangana hacia adelante, en realidad éramos 7 para 5 palanganas. La primera decisión resultante de este razonamiento fue que el primero subiera a caballito a la chica más pequeñita que había y, de ese modo, ya nos ahorrábamos una palangana. Además de esto, lo que decidimos hacer fue ponernos de lado para ocupar cada uno dos palanganas, pero con sólo un pie en ellas, de modo que el volumen de nuestros cuerpos cayera en el punto central entre los dos apoyos y así no entorpeciera en la superficie de la palangana y pudiéramos estar dos subidos a la vez en cada palangana. Así fuimos avanzando, no sin cierta dificultad (sobre todo cuando el primero decidió al parecer darnos un paseo por el barro en vez de ir recto a la otra orilla, con las consecuentes críticas bien sonoras del resto) y llegamos al hula-hop. Nos metimos de un salto y nos abrazamos todos mientras contábamos los segundos. ¡No nos caímos de milagro, porque juro que hubo un rato en el que yo por lo menos creo que no tocaba el suelo!

Una vez finalizada con éxito la prueba, Isabel nos preguntó que qué habíamos aprendido. La respuesta era obvia: la precipitación y falta de estrategia es nefasta. Con un vale por 18 piezas volvimos corriendo al comedor del hotel para empezar a montar el puzle.

Una vez hubimos montado todas las que pudimos en el tiempo que nos daban, volvimos a la explanada. La guía nos esperaba al lado de una circunferencia hecha de cuerda de unos 5 metros de diámetro. En el centro había un tronco de unos 10 cms de diámetro. Nos explicó que todo el círculo era radiactivo, no podíamos tocarlo o moriríamos. El objetivo consistía en serrar una loncha del tronco con una sierra que nos dio, teniendo en cuenta que no podíamos entrar. Como herramienta también teníamos cuerdas, por lo que las atamos a la sierra, como radios que salían de ella y nos colocamos en estrella fuera del círculo. 4 personas sólo sujetaban con fuerza sus cuerdas para mantener la presión en la sierra y otras dos (entre ellas yo) teníamos que serrar el tronco. Para conseguirlo, no sólo teníamos que hacer fuerza hacia abajo (la distancia y la cuerda dispersaban muchísimo la fuerza), sino que también teníamos que coordinarnos entre nosotras para estirar y empujar con ritmo y así poder ir serrando. A esto hay que añadirle que teníamos que estar en cuclillas para poder hacerlo y que cada vez que se salía la sierra, había que tener la pericia de colocar el filo nuevamente en la hendidura ya hecha para no tirar por tierra el esfuerzo hecho antes.

Más de media hora con el culo casi en el suelo y nevándonos y sólo habíamos penetrado dos o tres centímetros en el tronco. Por suerte Isabel se dio por satisfecha y nos reunió para hacernos ver que le había parecido un gran trabajo en equipo, ya que desde el momento en el que a uno de nosotros se le ocurrió la idea de los radios, nadie le discutió y nos pusimos a ello sin perder el ánimo ni un momento. Además, los dos que no participaban estuvieron constantemente animando a los que estábamos dejándonos el sudor en ello. Nos ganamos un vale por 15 piezas y volvimos al comedor.

El equipo A nos llevaba ventaja. Al parecer sus pruebas eran más fáciles (y también por ello les daban menos piezas) pero además iban observando cómo nosotros íbamos haciendo las pruebas mientras que las que ellos hacían no requerían de estrategia, sino más bien de pericia.

Mientras estábamos montando me di cuenta de que las piezas estaban numeradas. Pensé en decirlo a la gente, pero creí que sería hacer trampas, así que me callé.

Finalizado el tiempo, volvimos al campo. Empezábamos a estar cansados de tanto ir y venir y lo cierto es que la prueba de la sierra nos había dejado bastante agotados. Ahora nos esperaban dos tablas con 5 cinchas sujetas a la base de cada una. Esta vez el objetivo era esquiar de cuatro en cuatro para llegar a la meta, donde nos esperaban los otros compañeros, que tendrían que desandar el recorrido que nosotros íbamos a hacer. Nos subimos los cuatro en los dos "esquís" y agarramos las cinchas con las manos. Era una cuestión de coordinación, de ir todos a la vez y ejercer la misma fuerza. Empezamos a marcar el ritmo: uno, dos, uno dos, y rápida y fácilmente le cogimos el tranquillo y empezamos a avanzar a buen paso. A mitad del recorrido, a los dos que iban delante, les colocaron unos antifaces para impedir que pudiesen ver, de forma que ahora los dos que íbamos detrás teníamos que dirigirles para llegar a la meta. Nuestra coordinación y dotes de liderazgo fue realmente buena y llegamos en seguida a la meta.

Sin embargo, al llegar, nuestros compañeros no quisieron escuchar la técnica que habíamos empleado. Seguramente, al ver que nosotros lo habíamos hecho tan bien, decidieron que era pan comido. Me enviaron literalmente a paseo cuando quise explicarles y se subieron. MENUDO DESASTRE. ¡Eran malísimos! No se coordinaban, cada uno subía el pie lo que le parecía (eso cuando no subían tres el pie derecho y uno el izquierdo!), no estiraban de las tablas al unísono, se caían, no avanzaban... ¡Era una imagen patética! No os podéis hacer una idea de lo que me reí con aquel espectáculo. Y lo mejor de todo fue cuando ya más o menos entendieron cómo hacerlo y les taparon los ojos a los dos de delante. Los de atrás les dirigían, mientras que los espectadores no podíamos decir nada. Poco a poco fuimos viendo cómo en lugar de dirigirse a la meta, iban abriendo un ángulo de 45º que les llevaba directitos hacia el hotel. Los que lo habíamos hecho primero nos mirábamos con cara de no entender, llorando de intentar no reírnos. Y entonces dice uno de los que iban atrás: "así, así, vamos muy bien!!". Y ya no pudimos aguantarnos y estallamos a reír: "¿¿Cómo que vamos bien?? ¡¡Pero si por ahí no es!!".

Al final llegaron a la meta. Lo que a nosotros nos costó cinco minutos, a ellos les tomó más de media hora. Me dolían hasta los abdominales de reírme. Lección aprendida: "hay que saber aprender de la experiencia previa y es importante que haya una voz que lidere a un equipo". Con un vale de 13 piezas, nos fuimos a montar. El equipo A nos llevaba bastante ventaja y encima parecíamos un poco bloqueados, el puzle era tan grande... Entonces miré a uno de los monitores y le dije: "¿Se pueden utilizar los números?". Y él asintió sonriéndome con picardía: lo que yo había pensado que sería hacer trampas, en realidad era el truco para poder hacerlo. De una tacada montamos más de veinte piezas y fuimos a almorzar: tortilla de patata, pimientos y bollería. Seguíamos ligeritos...

Cuando terminamos, llegó el equipo A a almorzar y nosotros nos fuimos con Tomás, otro monitor, a un campo de minas. El ejercicio se haría por parejas de tal modo que uno se taparía los ojos con un antifaz y el otro le dirigiría a través de un campo de minas sin poder tocar ninguna de ellas o tendrían que volver a empezar. Teníamos veinte minutos para hacerlo varias veces y conseguiríamos una pieza por cada recorrido completo que consiguiéramos.

Me tocó con el de RRHH y, antes de empezar, acordamos cuál sería nuestra técnica: yo daría pasitos pequeñísimos para avanzar y cuando él me dijera que debía pasar por encima de una mina, levantaría el pie y, en equilibrio, lo extendería hasta que él me dijera que era suficiente. Estuvo chupado, llegué en seguida. Al dirigirle yo a él me di cuenta de que cada pareja había adoptado una estrategia distinta, pero al final todas eran útiles.

No muy lejos de allí, el equipo A se enfrentaba a la prueba del río de pirañas. Ellos ya nos habían visto llevar a alguien a caballito, así que lo hicieron directamente. Sin embargo, la chica que iba delante, apoyó un pie en el suelo y tuvo que seguir el resto de la prueba a la pata coja. Y, cuando nosotros ya nos íbamos al comedor a montar, ellos se metieron todos de golpe dentro del hula-hop y no aguantaron todos juntos, se fueron de lado y se cayeron unos encima de los otros en medio del barro. ¡El director general llevó un bonito golpe debajo del ojo el resto del día!

Tronchándonos de la risa, fuimos al comedor. Ahora que sabíamos cómo montar el puzle, íbamos mucho más rápidos. El monitor nos dijo que el equipo A lo había empezado a hacer a través de los números una ronda antes que nosotros, por eso nos sacaban ventaja, ¡Maldición, ¿por qué seré tan honrada?!

Al final nos dieron tiempo por turnos para terminar de montar el puzle y nos ganó el equipo A. Estuvieron más coordinados que nosotros y, sobre todo, su espíritu competitvo era mayor: gritaban, corrían, sudaban... Digamos que nosotros nos lo tomamos más a la pachanga... Al finalizar el puzle, nos reunimos todos con los monitores e hicimos una puesta en común de las cosas que habíamos aprendido acerca de la importancia de trabajar en equipo, de la coordinación, del liderazgo, de la estrategia, de la motivación, del apoyo, etc. Con un sonoro aplauso, nos fuimosa comer, como si tuviéramos hambre...

En teoría las pruebas deberían haber durado todo el día. Quedaron pruebas que nadie hizo y supuestamente deberíamos haberlas hecho todas cada equipo para que estuviese equilibrado ya que nosotros habíamos hecho todas las de estrategia y los otros las de pericia, pero no había tiempo... porque para esa tarde nos tenían organizado algo muy distinto, MUY DISTINTO...


25 Comments


¡Perdón por el retraso! Llevo unos días de mucho ajetreo :)
Besos!!


Hola Lorena!

Telegráfico... yo, por haberte callado lo de la numeración de las piezas, habría finalizado el juego proclamando a tu equipo vencedor.

Ya sabemos que en el amor y en la guerra todo vale -y en los negocios, por lo visto, también- pero nos has dejado bien claro que para ti no.

-y eso reconforta. Y muchísimo!-

Felicidades!

Un abrazo!
Alvaro


La segunda parte genial la verdad, he disfrutando leyéndolo. A mi me encantan este tipo de juegos y solo puedo decir que me da mucha envidia. Encima nevando , debió ser increíble. Imagino que habrá una tercera parte , ¿no? .

No te preocupes por el ajetreo , no siempre se tiene todo el tiempo que uno quiere.


Al fin escribiste!!! Y q testamento, jeje. Lo voy a leer ahorita mismo.
Saludos, Lorena.


Me he reído...
Una vez más, me encanta lo buena q eres para escribir, aparte de detallista y gráfica, gracias por el enlace de 'cinchas', para los q no cnocemos esos términos :(.
Esperaré la 3º entrega para saber lo 'muy distinto'.
Q la pases bien, Lore.


Todo esto sirve de algo?


Bueno, que divertidas parecen tus jornadas. Nosotros hicimos unas y el gerente atropello con un kart a una de las chicas de cuentas, una semana de baja justo para el cierre de un proyecto.
Menuda punteria.
Por cierto, me lo paso genial leyéndote. ¿No has pensado en publicar nada?
Un saludo


Por lo que veo continúa,... estaré atento! ;P

Saludos.


Creo que yo lo sé ;)

(lo distinto, digo)


Hola Álvaro! Muchas gracias ;) Es que soy una persona muy honrada!!
Un besito!


Hola Kobal! Me alegra que te haya gustado!! Sí, habrá una tercera y última parte :)
Besos!


Hola Macoca! Me alegro de que te haya gustado! Poner esos enlaces es lo mínimo que podría hacer!!
Besos!


Hola Anónimo! La verdad es que sí, yo aprendí cosas... o cuanto menos, algunas cosas que damos por sentadas y que nos parecen evidentes, se hacen tangibles :)
Besos y gracias por leerme!


Hola Jauroles! Síiii, la última entrega, prometido!!
Besos!


Hola pez de colores!! Síiii?? Tú también lo has hechoooo?
Besos y gracias por leerme!


jajajajaja Me encanta que reniegues por ser honesta... yo estoy en las mismas... soy muy competitiva y orgullosa, pero a veces eso de la honestidad o el tener los valores taaaan presentes afecta el desempeño.

Seria muy diferente si todos jugaramos con las mismas reglas. Pero como no es asi.

¡¡¡Jodidos los honestos!!!


Jajaja Lizbeth!! Habrá que pensar en lo tranquila que tenemos la conciencia!! ;)
Besos!


No te olvides de poner la continuación, Lore, q esto quedó inconcluso :) y me quedé con la 'pica' de saber el 'algo muy distinto'. Ojalá tengas tiempo.

Saludos y q estés bien.

p.d. Ya mañana empiezo clases con los niños... se acabó mi buena vida ;)


Hola Macoca! Síii, tienes razón, tengo que terminar!!
Lástima que se te acabaron las vacaciones :( pero bueno, seguro que también te encantan tus clases!
Besos!


jaja, así dicen, espero q sí, aunq hay días en q me dan ganas de tirar la toalla. Espero q este año me vaya muy bien.
Por cierto, q pena q se te hayan perdido los otros comentarios.

Saludos.


Hola Macoca! Sí, me da mucha lástima haberlos perdido, aunque ya ha habido algún alma caritativa que se ha prestado a ayudarme para recuperarlos!!
Ánimo con los mocosos!
Besos!


Hola, he sido deportista de alto nivel muchos años y hoy en día soy directivo de una importante firma a nivel internacional. Con eso quiero decir que conozco estas memeces que se inventan algunos para quien sabe que resultados conseguir (salvo la factura que le pasan a la compañia con le excusa de haber motivado y formado al grupo.
En fin, vivir para ver, mientras unos continuen con estas técnicas, otros nos llevaremos lo importante.
Saludos querida Lorena
Fernando


Hola querido Fernando! Bueno, yo te digo que me lo pasé bien y que aprendí cosas importantes. Aunque del mismo modo he asistido a formaciones que no tenían mucho contenido que digamos...
Besos!


Hola!.

Hoy estaba leyendo yahoo España y en uno de los blogs vi un comentario que hiciste sobre Susan Boyle y estaba tu url ahi y pues me anime a verlo...y pues aqui me tienes leyendote todo el dia desde el principio en verdad me he enretenido con tus aventuras jaja.

Tienes msn? Mira el mio es zeomm@hotmail.com por si gustas agregarme.

Muchos saludos desde Mexico y sigue escribiendo ke lo haces fenomenal.


Qué divertidas las jornadas esas!!! por qué no habrá cosas así en mi trabajo....

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