Mostrando entradas con la etiqueta atracción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta atracción. Mostrar todas las entradas
311

Top 20 de cosas que yo le pido a un hombre

Hace unos días, mi amiga Eva vio un post con un top 10 de cosas que la autora pedía a un hombre. Me sugirió que hiciera yo lo mismo y le prometí que en mi siguiente entrada lo haría.

No es que las 20 sean insalvables (algunas sí, absolutamente), pero sí son cosas que yo realmente aprecio en mi pareja.

No encontraréis ninguna característica que hable del físico porque aparte de que nunca me he sentido especialmente atraída por los "guapos convencionales", el físico es algo a lo que yo no doy mucho valor. De hecho siempre me pasa que cualquier chico (que a simple vista podría parecer normal o incluso poco atractivo) me parece súper atractivo si reúne muchas de las siguientes características. Además, no tengo por costumbre llamar "guapo" a un chico si no es guapo por dentro, independientemente de su apariencia. Cuando yo digo "qué guapo eres" me refiero primero por dentro y, luego, por fuera. Porque, como decía antes, nunca me ha parecido feo un hombre bonito por dentro.

Ahora bien, si he de mencionar algún prototipo, me gustan los chicos relativamente altos y morenos de pelo y piel. Pero he salido con chicos normales de estatura, altísimos, bajos, rubios, morenos, castaños, de piel oscura, piel clara y con pecas... En definitiva, que no es determinante.

Sin más dilación, ¡he aquí el top 20 de cosas que yo le pido a un hombre!

1.- Que me quiera.


Está claro que en los inicios de una relación no se puede saber, pero yo de dudas sobre sus sentimientos he tenido ya para varias reencarnaciones. Así que éste es el requisito esencial: quiéreme.

2.- Que esté comprometido con la relación.

Esto no significa que tenga que ponerme un anillo en el dedo (¡no!), significa que no salga corriendo al menor de los problemas, que trabaje conmigo por y para la relación.

3.- Que sea fiel.

No sólo me refiero a no acostarse o liarse con otra, no quiero a mi lado a alguien que necesita tontear con chicas para subir su autoestima o para quedar bien delante de sus amigos. Aunque luego no vayas a hacer nada, a mí me duele.

4.- Que sea sincero y honesto.

Odio las mentiras. No me mientas y, lo peor, no insistas en que no mientes cuando sé a todas luces que lo haces. Por suerte o por desgracia, soy bastante perspicaz. La mayoría de las veces sabré que me mientes, así que sólo conseguirás ofenderme aún más cuando insistas en que haga como que te creo. Y cuando por fin se descubra la verdad, me costará horrores volver a confiar en ti. La verdad es siempre mejor. Si me dices la verdad habrá muchas más posibilidades de que te entienda y/o, en caso necesario, de que te perdone.

5.- Que sea maduro.

Madre sólo hay una y estoy 100% segura de que yo no soy la tuya.

6.- Que sea tolerante.

Que comprenda que cada persona es única y, por consiguiente, entiende el mundo de una manera también única y personal. Por lo tanto, cada persona individualmente puede aportar más o menos valor a las cosas. Por ejemplo, lo que para mí es importante, puede no serlo tanto para él y viceversa, pero ambos debemos entender que aunque no lo compartamos, para la otra persona es importante.

7.- Que me estimule intelectualmente.

Esto no significa que tenga tres carreras. Significa que tenga inquietudes, que me descubra cosas nuevas para mí o que se pueda hablar con él de un millón de cosas. Un hombre interesante intelectualmente me atrae un millón de veces más que uno que sólo es atractivo. Es más, aún no he conocido a ningún chico que, resultándome estimulante intelectualmente, no me haya parecido tremendamente atractivo.

8.- Que tenga su propia parcela de intimidad y respete la mía.

Que le guste hacer cosas por sí mismo: ir al gimnasio, ir en bici, jugar al póker los jueves por la noche… La frase: “Todo mi tiempo libre es para estar contigo” produce en mí una reacción inmunitaria de rechazo hacia ese nuevo apéndice de mi cuerpo en que se ha convertido mi pareja. No, por favor. Del mismo modo,quiero seguir quedando de vez en cuando sólo con mis amigas para poner a parir a los tíos o para ir de compras o para ir al cine a ver una ñoñez o ir a mis clases de baile y de canto. No puede sentarte mal que hoy sólo nos hayamos visto una hora. Si lo nuestro tiene futuro, nos veremos cada día del resto de nuestras vidas.

9.- Que sea activo.

Me encanta el sofá y la mantita, pero no todos los días. Quiero salir a tomar algo, a dar un paseo, a pasar el día por ahí. No me gustan los champiñones.

10.- Que tenga cierta ambición/que sea un tanto inconformista.

Que le gusten los retos, aprender cosas nuevas, promocionar, que no le asuste el cambio. Que no se conforme con un “así ya estoy bien, ¿pa’ qué?”.

11.- Que sea abierto y cariñoso.

Si te pasa algo y no me lo quieres contar porque estás enfurruñado y prefieres comértelo tú solo, perfecto, pero no me mantengas siempre al margen de tus pensamientos y sentimientos. Ten confianza en mí como para poderme contar qué te preocupa, sobre todo si tiene que ver conmigo o con nuestra relación.
Por otra parte, me gustan los chicos que no tienen reparo en ser cariñosos, que te llevan de la mano, que te besan en público… No quiero ni busco que estés colgado de mi cuello todo el rato, pero si estamos de marcha con los amigos aunque cada uno esté a su bola, pásate de vez en cuando y dame un pedazo de beso bien húmedo.

12.- Que sea detallista.

Me gustan las sorpresas y los detalles: una nota inesperada, un mensaje a deshoras, que me regales por sorpresa el libro que te comenté por encima que me apetecía leer, que me llames cuando no me lo espero…

13.- Que le guste la música.

Importantísimo. A ser posible (no es condición sine qua non), la misma que a mí para evitar discusiones en los trayectos en coche… Pero si no es así, que no insista en que su música indie new wave es mejor que cualquier cosa que haya en mi ipod (ver punto 6) e insista en regalarme cds o en obligarme a escucharla.

14.- Que sea una persona pacífica y con buen carácter.

Que sepa expresar su punto de vista sin atacar ni ponerse a la defensiva y sin levantar la voz, sino simplemente explicando qué opina él sobre el tema. Polvorillas, sarcásticos, impacientes, con mal genio, de mecha corta, amantes de crear polémica, del continuo debate y de hacer siempre de abogado del diablo no, gracias. A veces me gustan las conversaciones sencillas, no quiero tener que estar argumentando y contraargumentando acerca de cualquier cosa. Los debates están bien, pero no todo el tiempo. Me agota. Además, yo no creo que el roce haga el cariño, creo que el roce hace el desgaste. Si siempre estamos discutiendo, aunque sea por cosas intrascendentes, acabaré pensando que no compartimos nada y que somos incompatibles.

15.- Que le gusten los deportes.

Soy una chica a la que le gusta ver el fútbol, el tenis, el baloncesto y, en general, cualquier deporte. Un día al año querré quedarme en casa para ver la final de la Champions o incluso un año querría viajar a París en Junio para ir a Roland Garros. Me encantaría compartir eso con mi pareja.

16.- Que le gusten los animales.

No sólo porque a mí me encantan (al menos los que miden más de 20 centímetros), sino porque mi perra y yo somos un núcleo, si algún día vivimos juntos, ella se viene. Esto no admite discusión y es innegociable.

17.- Que sea aseado y que huela bien.

Que sea aseado en todo en general, pero sobre todo en su higiene bucal, no podría besar a un chico que sospecho que no se lava los dientes cada día. Y los olores me pierden, soy tremendamente olfativa. Me encanta que los chicos usen perfume y creo que podría llegar a enamorarme de uno sólo por su olor.

18.- Que se arregle.

No vayas en chándal todos los días. Si salimos a cenar, arréglate un poco, que parezca que aún te hace ilusión salir conmigo a algún sitio. Ponte guapo, en tu estilo, pero ponte guapo.

19.- Que ponga el 50% en las tareas de la casa.

No, yo no pongo siempre el lavavajillas porque me divierta, lo pongo porque hay que ponerlo. Y tú tienes manos...

20.- Que le encante el sexo.

La palabra "encantar" no está puesta por casualidad. Por raro que parezca, he conocido a chicos a los que el sexo les gustaba, sí, claro, pero no para sumergirse en él, explorar a la otra persona, probar cosas nuevas, sentirlo con intensidad… repetir... No me importa la cantidad de experiencia, pero me importa, y mucho, la actitud. Y recuerda: el cerebro es el órgano sexual más potente...


Una vez releída la lista, suena como un poco agresivo, jajaja! Pero bueno, al fin y al cabo es lo que yo le pido a un hombre, habrá que ser exigente...

Y como no voy a ser menos, mi próxima entrada será: "Top 20 de cosas que yo le ofrezco a un hombre".

Prometido.

19

Edu.

Edu fue mi tercera cita y a priori probablemente la más deseada.

A pesar de que mi idea no es para nada encontrar al amor de mi vida por Internet sino más bien conocer gente, distraerme y hacer "cosas distintas", confieso que Edu llegó a embelesarme de algún modo.

Él dice que fui yo quién contactó primero con él. Sinceramente, no lo recuerdo. Yo sé que él me escribió un e-mail y que yo le di mi dirección de messenger para que pudiésemos chatear.

Así empezamos a hablar y la conexión fue muy grande, tanto que él me dio su teléfono prácticamente en seguida y eso que decía que no se lo daba a nadie.

Hablábamos cada noche durante horas. Recuerdo estar yo de viaje de trabajo en Mallorca y pasarme las horas nocturnas hablando con él. Era un chico muy dulce y muy alegre, aunque a veces me parecía un tanto engreído. Por ejemplo, casi siempre hablábamos de él y, aunque él se hacía el tonto, se le notaba a la legua que se sabía muy atractivo.

Y ciertamente lo era! Aunque eso no me llamaba especialmente la atención de él. Nunca me he sentido atraída por "guapos convencionales". Y menos esos que tienen bíceps de gimnasio y el pelito cortado perfectamente a la moda. Me suelen gustar más los chicos más normales, de aspecto más cálido, de esos que no parecen que si les abrazas te vayas a hacer daño!

Por fin un día, después de estar hablando durante 6 horas seguidas por teléfono, decidimos quedar. La verdad es que me puse muy nerviosa e incluso planeé qué ponerme, dónde ir a cenar...

Sin embargo la velada no resultó como a mí me habría gustado. Él no pareció estar tan interesado como yo en esa cita, ya que salió bastante tarde de Valencia (sí, éste se dignó a venir él) y se notaba (y aparte me lo dijo) que llevaba la misma ropa todo el día.

En fin, llegó casi una hora tarde y pasó a recogerme con su BMW deportivo. Reconozco que el coche ya no me gustó, me pareció un coche incómodo que alguien se compra en gran parte para presumir. Y la verdad es que también me pareció un coche que se compraría alguien poco maduro ya que si bien es bonito, no es un coche elegante o con clase, sino un coche para correr y lucir.

Espero no parecer superficial con esto, pero sí pienso que de alguna forma el coche que elegimos comprar lo elegimos en base a alguna premisa, no? Yo por ejemplo, me compré un Yaris porque es un coche pequeño, que puedo aparcar en casi cualquier sitio, con tecnología japonesa y que además me salió tirado de precio. Sacad vuestras propias conclusiones...

Una vez dentro del coche, de camino al restaurante, constaté que tenía una sonrisa impresionante... pero me pareció un poco inmaduro. Seguro que pensáis que después de tantas horas hablando, cómo me lo podía parecer precisamente ahora, pero eso es lo que pasó. No sabría decir porqué le notaba tan diferente, pero el caso es que así era.

La cena estuvo bien, aunque él habló el 80% del tiempo (y eso que generalmente yo no callo ni debajo del agua!!). Le llevé a un restaurante brasileño y a él, que nunca había comido en esta clase de sitios, le encantó.

La cena se alargó y cuando ya cerraban el restaurante decidimos marcharnos. De camino al coche me di cuenta de repente de que yo no había intentado flirtear con él ni una sola vez. Es decir, nada de miraditas, de sonrisas pícaras, de frases con doble sentido... Nada. Cero. Qué raro, no? Un chico guapo, simpático, con una sonrisa de las que seguro derretirán a cientos de chicas... y no me nació ni por un momento.

Tras este descubrimiento me di cuenta de que estaba realmente cansada. Había sido un día muy largo y con bastante nerviosismo y ahora toda mi energía me estaba abandonando. Y mientras yo pensaba esto, llegamos a su coche. Para mi sorpresa no arrancó, sino que se reclinó un poco en su asiento y siguió hablándome de su empresa. "Está claro que le apasiona" pensé y eso me enterneció... pero como un cariño fraternal. Le di algunos consejos sobre todo en lo que a dirección comercial y gestión en general se refiere, pero empecé a sentir los párpados realmente pesados, apenas podía tener los ojos abiertos.

He tenido "bajones de sueño" en más de una ocasión, generalmente en la sesión de la una de la madrugada de una peli mala o después de cenar, ducharme y tumbarme en el sofá, pero jamás me había pasado en medio de una conversación!! Lo pasé mal intentando disimular y me sabía mal también decirle que me llevara a casa, así que aguanté con toooodas mis fuerzas.

Finalmente, a eso de las dos de la madrugada, me dijo de ir a casa a dormir y me pareció la mejor de las ideas.

Lo cierto es que estuve a gusto durante toda la velada (no como en la ocasión anterior), pero él me pareció todo el tiempo muy aniñado y no surgió nada entre nosotros.

Ahora, hoy por hoy, a pesar de que nunca hemos vuelto a quedar, quiero pensar que no tengo mala relación con él, aunque ésta es prácticamente inexistente...

... Y es que, por definición, la química no tiene nada que ver con lo físico...

Related Posts with Thumbnails

Copyright © 2009 Bitácora de una soltera All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive.