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¡¡Feliz Navidad!!

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Nunca he tenido la habilidad de escribir cosas muy sentimentales. Mi estilo (vosotros lo sabéis bien) suele ser más directo. Sin embargo mi amiga Sandra es única para eso. Tanto que a veces, cuando quiero escribir más emotivamente, imagino qué es lo que ella diría.

En cualquier caso creo que todo lo que se puede decir hoy está ya dicho, pero quería pasarme por aquí para desearos a todos unas felices fiestas, que las viváis con muchísima ilusión y, a ser posible, muy cerca de vuestros seres queridos.

P.D.: Os reto, a ver quién come más marisco!!


¡¡FELIZ NAVIDAD!!

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No estaba muerto, estaba de parranda!

Agenda fiestil de diciembre/enero:

Eventos cumplidos:

- 10/12/2010: Cena con los amigos para celebrar mi cumpleaños 11 días antes de la fecha correcta (que para los que queráis felicitarme recuerdo que es MAÑANA :D) porque si no se hacía el 10, ya no había posibilidad de hacerla con tantas celebraciones que tiene diciembre.

- 17/12/2010: Cena de Navidad con los compañeros de trabajo.

- 18/12/2010: Cena de ex-alumnos del COLEGIO (!!!). (Esta cena, junto con la del trabajo, merecen una entrada aparte).

- 19/12/2010: Comida familiar (16 personas) para celebrar mi cumpleaños, el de mi cuñada (que TAMBIÉN es MAÑANA) y el de mi tío (que es el 22).


Eventos por cumplir:

- 21/12/2010: Celebración en el trabajo de mi cumpleaños con el tradicional despliegue de cocas: de tomate, de jamón york y queso, de cebolla y este año, gracias a Aniwiki, ¡hasta puede que haga una quiche! La novedad este año es que en vez de comprarlas, las voy a hacer yo misma gracias a los vastos conocimientos de repostería tradicional que adquirí en el curso de 20 horas que hice con Aniwiki.

- 21/12/2010: Cena con la familia cercana (esta vez seremos 5) para celebrar mi cumple (insisto, MA-ÑA-NA).

- 24/12/2010: Nochebuena (cuyo menú tradicional ya conté el año pasado) que este año contará con la novedad de que después de cenar nos vamos a reunir los amigos en mi piso para hacer un amigo invisible y echar algunas risas jugando al singstar... O también puede que cree una nueva tradición navideña, "animándoles" a ayudarme a decorar el piso, que yo con decorar el de mis padres igual ya no llego. Todo a cambio de turrones y Juvé y Camps que gané en la cena de empresa :D.

- 25/12/2010: Navidad. Atracón de los buenos en el maset (imagino que no menos de 15 personas también).

- 26/12/2010: Tradicional comida de "el día después de Navidad" en mi piso con mis padres, mi hermana y mi cuñada.

- 31/12/2010: Este año síiiiiii. ¡¡¡¡¡Este año hay planazo!!!! Fanny y yo nos vamos dos días a pegarnos un "porque nosotras lo valemos" de impresión. (Esto también merece entrada(s) aparte).

- 1/1/2011: Comida familiar (unos 20 y tantos) en restaurante familiar (de comida exquisita) - Por confirmar, que tengo que hablarlo con Fanny y, en el mejor de los casos, ver si nos daría tiempo a llegar de nuestro retiro "espiritual".

- 1, 2, 3, 4 y 5/1/2011: Carpe diem.

- 5/1/2011: Roscón de Reyes y tirorí-tirorí (de obligado cumplimiento si queréis que los Reyes Magos os traigan regalitos).

- 6/1/2011: Comida familiar con tradicional entrega (¿lanzamiento?) de regalos y celebración del cumple de mi abuelita, la Revoltosa.

- 7/1/2011 - 9/1/2011: Vegetar en coma profundo ya que si a 20 de diciembre mi voz parece la de Constantino Romero, para estas fechas no sé ya cómo estaré.


Como comprenderéis yo, para ir previniendo, llevo quince días de omeprazol y almax forte para paliar en la medida de lo posible los excesos (que aunque uno no quiera...) de estos días.

Y escribiendo esto me doy cuenta de que en tres semanas se concentra el 85% de mi vida social anual. Esto se llamaría "desorganización", ¿no?.

Y vosotros, ¿qué planes tenéis?



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¡¿Cómo @#$% va a ser ya Navidad?!

Definitivamente esto se nos ha ido de las manos.

La semana pasada (todavía en O-C-T-U-B-R-E) en el supermercado ya estaban expuestos los turrones y los adornos de Navidad. Los anuncios de la tele ya se llenan de juguetes y perfumes. ¿Para qué? ¡Si al final todos vamos a ir a comprarlo todo en los últimos días! Bueno... todo menos los turrones, que ya perdí el juicio y puse la tableta de Suchard en la cestita... lalala...

Y eso me ha hecho pensar en Nochevieja. "Sólo" faltan 58 días.

Odio la Nochevieja. De pequeña era el único día en el que mis padres salían solos, así que a mí y a mi hermano nos dejaban en casa de mi abuela a pasar la noche.

Mi pobre abuela solía hacernos longanizas con tomate para cenar. Y después nos comíamos las uvas (que por cierto, no me gustan mucho y es un incordio pelarlas) viendo las campanadas con el cotillón que mi madre nos había comprado. El confeti estaba prohibido bajo pena de muerte, claro.

Luego mi abuela nos dejaba "mojarnos los labios" con el cava y nos íbamos a casa de sus vecinos a felicitar el año nuevo. Y luego... bueno... luego el Especial de Nochevieja de TVE... Sin comentarios...

Entonces me parecía súper aburrido (a petición popular cambiamos las longanizas por fondue de carne los últimos años) para la agitación que se respiraba en la calle o para lo guapos que se ponían mis padres, pero en realidad no estaba tan mal. Aunque mi abuela debió sentirse liberada cuando dejamos de ir, porque así ahora puede salir con sus amigos por ahí...

Y es que, quitando la Nochevieja de mis 18 años, nunca me lo he pasado especialmente bien ese día.

Tradicionalmente mi grupo de amigas se dispersaba por fin de año, por lo que había que buscarse la vida y generalmente los planes acababan siendo regulares. Estos son algunos de los recuerdos que tengo de Nocheviejas para el olvido:

- Sentada toda la noche en la barra de la discoteca donde trabajaba mi novio de entonces.
- Organizando una fiesta en mi maset, pringada toda la noche intentando que el personal no se desmadrara (en exceso) y me destrozara los muebles.
- Consolando a una amiga toda la noche porque había discutido con su novio.
- Una Nochevieja que tenía mucha ilusión por ir a La Puerta del Sol de Madrid para las campanadas, me tuve que quedar en el sofá de mi casa con 39º de fiebre.

Y el resto de Nocheviejas, pues "ni fu ni fa", generalmente mucho menos entretenidas que un sábado por la noche cualquiera.

Tanto es así que el día de fin de año de 2008 hice un plante. Después de que se me arruinaran (¡qué raro!) los maravillosos planes que tenía, decidí pasar de todo y de todos y no salir ni quedar con nadie (donde "nadie" se refiere a mi familia).

Estuve sola con Monsoon en casa. Me di un baño de espuma, cené cosas que mi madre me compró porque se negaba a que me hiciera una tortilla, me comí las uvas por aquello del "que no se diga" y me fui a la cama.

Estuvo bien para saber que en caso de no tener plan, no se cae el mundo y que solo no se está tan mal, pero tampoco es algo que repetiría de poder evitarlo.

Así que hoy, 3 de noviembre (felicidades, mamá), a falta de 58 días para Nochevieja, juro que este año, me monto un planazo, sola o acompañada. ¡He dicho!

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Resacón post-navideño

Vaya días de no parar... El marisco de Nochebuena estaba espectacular, la "paella amb pilotes" tradicional del día de Navidad para chuparse los dedos y la comilona del día 26 (que es cuando celebramos la Navidad sólo mis padres, mi hermano y yo) no se quedó atrás. ¡Parecía imposible que tuviésemos tanto saque después de los días anteriores! Pero mejor iré por partes...

Este año en Nochebuena no coincidimos con mis tíos "los chungos", eso ya fue un buen comienzo. Supongo que cada uno (o al menos la mayoría de las personas) tendrá a algún familiar indeseable o cuanto menos "duro de tratar". Pues en mi caso, esos son los que generalmente pasan la Nochebuena con nosotros.

Y es que mi padre es el mayor de 8 hermanos, por lo que tradicionalmente se han turnado para pasar unos la Nochebuena y otros la Navidad con mi abuela. Es lo que pasa cuando no puedes meter a 30 personas (contando parejas e hijos) en un comedor.

En fin, pues este año estaban mis tíos "guays" y mi primita de 2 años. Y, quitando el discurso del Rey que como cada año nos hizo ver mi abuela, lo cierto es que no tuve ni un momento de aburrimiento. Después de la panzada de marisco que me pegué (como ya anticipé en mi entrada anterior), toda la velada me la pasé con mi primita, que se encaprichó conmigo y me tuvo jugando a Mickey y Minnie, al tren de la bruja y a los Tres Cerditos toooda la noche. ¡En qué momento se me ocurrió cantarle esa canción que mi madre solía cantarme por las noches! Creo que la canté no menos de 20 veces. Al final cantábamos a dos voces, porque la niña se la sabía ya de memoria. Y en cuanto acabábamos de cantarla, "otra vez, teta" me decía y ¡vuelta a empezar!

Lo gracioso fue que la canción dice: "y calentitos todos en pijamaaa". Yo le decía a la niña: "Y calentitos todos en....." Y la niña decía: "la camaaa". Y yo: "no, cariño es 'en pijama' ". Así cada vez, hasta que la vez que hizo 20 se me queda mirando escrutadora y muy seria me dice: "Pero estaban en la cama con el pijama, ¿no?". Y le contesto: "Sí". Y ella: "Pues vale".
Sin comentarios, lógica aplastante. Ni que decir tiene que no le rectifiqué ni una vez más.

Entre pitos, flautas, cerditos y figuritas de mazapán, nos dieron la una de la madrugada. Todos nos fuimos. Unos a casa, y otros salimos a dar una vuelta, aunque me recogí tempranillo porque al día siguiente nos esperaban más acontecimientos.

Y no desmerecieron en absoluto. Al mediodía fuimos al maset (que viene a ser una masía pequeña) y comimos con la familia de mi madre, incluyendo a una hermana de mi abuela, su marido, sus dos hijas, su nieto, una amiga italiana y un amigo angoleño de una de las hijas. En total 17 personas comiendo paella amb pilotes. Pero lo mejor fue en la sobremesa, cuando el coro de voces blancas (léase mi abuela y su hermana) sacaron el folleto con villancicos que les habían dado en la iglesia esa mañana y, totalmente desafinadas y fuera de ritmo, empezaron a cantar, exhortándonos a acompañarlas. No querréis saber cómo quedó el "Adeste fideles" con esos agudos. "Ahí ya no llegamos, me decía mi abuela". Madre mía, creo que aún me chirrían los oídos...

Me lo estaba pasando bien. Mi misión consistía en marcar el ritmo, intentando que no se atropellaran los unos a los otros. Marcaba con una especie de bastón, pero lo cierto es que no sirvió de nada: a mis frenéticos aspavientos respondían mi abuela y su hermana con total indiferencia. No tenía por menos que morirme de la risa.

Sin embargo tuvimos que irnos pronto, mis padres y yo teníamos un "evento" al que asistir. En serio, ¿quién organiza un evento el día de Navidad a las 18.00h? Pues ahí estaba yo, en esa casa lujosa, plagada de decoración navideña. Nada más llegar ya me quería ir, pero no se puede, hay que savoir être... Estábamos con parte de lo que podríamos llamar la jet set castellonense... Si es que eso existe...

En la entrada nos esperaba un fotógrafo (profesional, por supuesto) para hacernos una foto en familia y con los anfitriones. La habitación que normalmente sirve de gimnasio (sí, sí, la típica habitación-gimnasio que todos tenemos en casa), estaba habilitada con barras de percheros para colgar los abrigos. Incluso habían colocado el cartel de "Guardarropía" sobre la puerta.

Habían vaciado otra de las habitaciones y habían puesto mesas pequeñas y juguetes y, allí, la profesora particular de francés de los hijos (de 4 y 2 años) y otra chica, vestidas de mamá noel, se encargaban de cuidar a los niños en esa guardería improvisada.

Y después llegabas al salón. Un salón que debe ser igual de grande que mi piso entero. Todo engalanado, lleno de gente, con una barra libre donde servían de todo (aunque lo más popular era el champagne Moët et Chandon rosado), cinco camareros con bandejas llenas de delicatessen, un cortador de jamón de jabugo, una mesa llena de comida y, lo más espectacular, una inmensa fuente de chocolate, que en su base tenía multitud de platitos con frutas para pinchar y rebozar de chocolate.

Yo, con la paella aún en la garganta, no probé bocado aunque todo el mundo decía que el jamón y el chocolate estaban deliciosos.

La cuestión es que se me hizo eterna la estancia allí y no veía el momento de irnos. Cuando por fin se levantó la veda y ya no quedaba mal que nos fuéramos, los anfitriones nos hicieron un regalo a cada uno. A mi padre le regalaron un aireador de vino Venturi y seis botellas de vino. A mi madre le regalaron un abrigo y a mí unos zapatos de Rebeca Sanver (que por cierto aún no he estrenado). Absolutamente excesivo todo. No hay otra palabra. Excesivo.

Con los pies destrozados de la noche anterior y de tanto estar de pie, llegué a mi casa, exhausta y con ganas de ducharme e irme a dormir.

Y así llegamos al día 26. Mi mesa de ocho personas, llena hasta arriba de comida para cuatro. De nuevo excesivo. Menos mal que procuro no pasarme, porque si no habría acabado con gastroenteritis en el hospital. Por la tarde películas en familia y juegos de mesa hasta la madrugada, ¡me encanta esa parte!. Y es que las navidades, te gusten o no, por lo menos parece que te dan la excusa perfecta para estar con la familia haciendo cosas juntos. Lo cierto es que lo disfruté y me reí muchísimo.

Por desgracia mañana (o mejor dicho, hoy) es Nochevieja... pero el porqué de ese "por desgracia" lo contaré en otra ocasión... ¿Tal vez mañana (o mejor dicho, hoy)? ;)

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Esta noche es Nochebuena...

... y me voy a poner hasta las cejas de marisco!! Ole, ole y ole!!

Hoy cenamos en casa de una de mis abuelas y todos los años el menú es el mismo:

- Entrantes varios
- Pastel de salmón
- Marisco
- Alcachofas al horno (que dicen que van muy bien para "rebajar")
- Merluza rellena
- Lomo a la sal
- Postres, turrones y dulces navideños varios.

Pero, tradicionalmente, ése no es el menú de mi hermano y mío. El nuestro consiste en:

- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco

Totalmente verídico. Cuando la gente ya se cansa del marisco, pasa a las alcachofas. Mi hermano y yo seguimos dejándonos la piel (literalmente) en nuestra lucha contra las patas de cangrejo.

Después traen la merluza:

- ¿Hija, quieres un trozo? - pregunta mi madre.
- Do puedo ahoda mama! **ñammm!!** - contesto yo sin parar de devorar marisco.
- ¿Y tú, hijo? - le pregunta a mi hermano
- ... - él no se molesta ni en contestar, simplemente niega con la cabeza.

Y después mi abuela hace de mi madre y pregunta por el lomo. Idéntica respuesta. Al final mi padre se medio-cabrea y nos dice que paremos ya y que por lo menos nos comamos una pieza de fruta. Pero obtiene la misma respuesta, jiji.

Y así es todas las nochebuenas desde que tengo uso de razón. Deliciosas... Ahora bien, a la una de la madrugada, cuando el marisco ya se ha convertido en agua (y nuestro ácido úrico está por las nubes) y todo el mundo aún está tomando Almax, mi hermano y yo tenemos un hambre que nos comeríamos un caballo!

Así que, tanto si os gusta tanto como a mí esta noche, comer marisco, o si lo celebráis de una forma distinta, o si sois de Papá Noel o de los Reyes, o si vais a estar solos (aunque no del todo, eh, Juanan...) o vais a estar con ese familiar que os irrita hasta la médula, disfrutad, porque Nochebuena sólo es un día al año y merece la pena saborearlo!!

¡¡ FELIZ NAVIDAD A TODOS!!

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