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¡¡Cumpleaños gráfico!!





Sí, veo que básicamente se ha reducido a regalos + comida...

Eso y contestar a todas las felicitaciones, que vivan las redes sociales!!

Mil gracias a todos... :)

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Resacón post-navideño

Vaya días de no parar... El marisco de Nochebuena estaba espectacular, la "paella amb pilotes" tradicional del día de Navidad para chuparse los dedos y la comilona del día 26 (que es cuando celebramos la Navidad sólo mis padres, mi hermano y yo) no se quedó atrás. ¡Parecía imposible que tuviésemos tanto saque después de los días anteriores! Pero mejor iré por partes...

Este año en Nochebuena no coincidimos con mis tíos "los chungos", eso ya fue un buen comienzo. Supongo que cada uno (o al menos la mayoría de las personas) tendrá a algún familiar indeseable o cuanto menos "duro de tratar". Pues en mi caso, esos son los que generalmente pasan la Nochebuena con nosotros.

Y es que mi padre es el mayor de 8 hermanos, por lo que tradicionalmente se han turnado para pasar unos la Nochebuena y otros la Navidad con mi abuela. Es lo que pasa cuando no puedes meter a 30 personas (contando parejas e hijos) en un comedor.

En fin, pues este año estaban mis tíos "guays" y mi primita de 2 años. Y, quitando el discurso del Rey que como cada año nos hizo ver mi abuela, lo cierto es que no tuve ni un momento de aburrimiento. Después de la panzada de marisco que me pegué (como ya anticipé en mi entrada anterior), toda la velada me la pasé con mi primita, que se encaprichó conmigo y me tuvo jugando a Mickey y Minnie, al tren de la bruja y a los Tres Cerditos toooda la noche. ¡En qué momento se me ocurrió cantarle esa canción que mi madre solía cantarme por las noches! Creo que la canté no menos de 20 veces. Al final cantábamos a dos voces, porque la niña se la sabía ya de memoria. Y en cuanto acabábamos de cantarla, "otra vez, teta" me decía y ¡vuelta a empezar!

Lo gracioso fue que la canción dice: "y calentitos todos en pijamaaa". Yo le decía a la niña: "Y calentitos todos en....." Y la niña decía: "la camaaa". Y yo: "no, cariño es 'en pijama' ". Así cada vez, hasta que la vez que hizo 20 se me queda mirando escrutadora y muy seria me dice: "Pero estaban en la cama con el pijama, ¿no?". Y le contesto: "Sí". Y ella: "Pues vale".
Sin comentarios, lógica aplastante. Ni que decir tiene que no le rectifiqué ni una vez más.

Entre pitos, flautas, cerditos y figuritas de mazapán, nos dieron la una de la madrugada. Todos nos fuimos. Unos a casa, y otros salimos a dar una vuelta, aunque me recogí tempranillo porque al día siguiente nos esperaban más acontecimientos.

Y no desmerecieron en absoluto. Al mediodía fuimos al maset (que viene a ser una masía pequeña) y comimos con la familia de mi madre, incluyendo a una hermana de mi abuela, su marido, sus dos hijas, su nieto, una amiga italiana y un amigo angoleño de una de las hijas. En total 17 personas comiendo paella amb pilotes. Pero lo mejor fue en la sobremesa, cuando el coro de voces blancas (léase mi abuela y su hermana) sacaron el folleto con villancicos que les habían dado en la iglesia esa mañana y, totalmente desafinadas y fuera de ritmo, empezaron a cantar, exhortándonos a acompañarlas. No querréis saber cómo quedó el "Adeste fideles" con esos agudos. "Ahí ya no llegamos, me decía mi abuela". Madre mía, creo que aún me chirrían los oídos...

Me lo estaba pasando bien. Mi misión consistía en marcar el ritmo, intentando que no se atropellaran los unos a los otros. Marcaba con una especie de bastón, pero lo cierto es que no sirvió de nada: a mis frenéticos aspavientos respondían mi abuela y su hermana con total indiferencia. No tenía por menos que morirme de la risa.

Sin embargo tuvimos que irnos pronto, mis padres y yo teníamos un "evento" al que asistir. En serio, ¿quién organiza un evento el día de Navidad a las 18.00h? Pues ahí estaba yo, en esa casa lujosa, plagada de decoración navideña. Nada más llegar ya me quería ir, pero no se puede, hay que savoir être... Estábamos con parte de lo que podríamos llamar la jet set castellonense... Si es que eso existe...

En la entrada nos esperaba un fotógrafo (profesional, por supuesto) para hacernos una foto en familia y con los anfitriones. La habitación que normalmente sirve de gimnasio (sí, sí, la típica habitación-gimnasio que todos tenemos en casa), estaba habilitada con barras de percheros para colgar los abrigos. Incluso habían colocado el cartel de "Guardarropía" sobre la puerta.

Habían vaciado otra de las habitaciones y habían puesto mesas pequeñas y juguetes y, allí, la profesora particular de francés de los hijos (de 4 y 2 años) y otra chica, vestidas de mamá noel, se encargaban de cuidar a los niños en esa guardería improvisada.

Y después llegabas al salón. Un salón que debe ser igual de grande que mi piso entero. Todo engalanado, lleno de gente, con una barra libre donde servían de todo (aunque lo más popular era el champagne Moët et Chandon rosado), cinco camareros con bandejas llenas de delicatessen, un cortador de jamón de jabugo, una mesa llena de comida y, lo más espectacular, una inmensa fuente de chocolate, que en su base tenía multitud de platitos con frutas para pinchar y rebozar de chocolate.

Yo, con la paella aún en la garganta, no probé bocado aunque todo el mundo decía que el jamón y el chocolate estaban deliciosos.

La cuestión es que se me hizo eterna la estancia allí y no veía el momento de irnos. Cuando por fin se levantó la veda y ya no quedaba mal que nos fuéramos, los anfitriones nos hicieron un regalo a cada uno. A mi padre le regalaron un aireador de vino Venturi y seis botellas de vino. A mi madre le regalaron un abrigo y a mí unos zapatos de Rebeca Sanver (que por cierto aún no he estrenado). Absolutamente excesivo todo. No hay otra palabra. Excesivo.

Con los pies destrozados de la noche anterior y de tanto estar de pie, llegué a mi casa, exhausta y con ganas de ducharme e irme a dormir.

Y así llegamos al día 26. Mi mesa de ocho personas, llena hasta arriba de comida para cuatro. De nuevo excesivo. Menos mal que procuro no pasarme, porque si no habría acabado con gastroenteritis en el hospital. Por la tarde películas en familia y juegos de mesa hasta la madrugada, ¡me encanta esa parte!. Y es que las navidades, te gusten o no, por lo menos parece que te dan la excusa perfecta para estar con la familia haciendo cosas juntos. Lo cierto es que lo disfruté y me reí muchísimo.

Por desgracia mañana (o mejor dicho, hoy) es Nochevieja... pero el porqué de ese "por desgracia" lo contaré en otra ocasión... ¿Tal vez mañana (o mejor dicho, hoy)? ;)

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Esta noche es Nochebuena...

... y me voy a poner hasta las cejas de marisco!! Ole, ole y ole!!

Hoy cenamos en casa de una de mis abuelas y todos los años el menú es el mismo:

- Entrantes varios
- Pastel de salmón
- Marisco
- Alcachofas al horno (que dicen que van muy bien para "rebajar")
- Merluza rellena
- Lomo a la sal
- Postres, turrones y dulces navideños varios.

Pero, tradicionalmente, ése no es el menú de mi hermano y mío. El nuestro consiste en:

- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco
- Marisco

Totalmente verídico. Cuando la gente ya se cansa del marisco, pasa a las alcachofas. Mi hermano y yo seguimos dejándonos la piel (literalmente) en nuestra lucha contra las patas de cangrejo.

Después traen la merluza:

- ¿Hija, quieres un trozo? - pregunta mi madre.
- Do puedo ahoda mama! **ñammm!!** - contesto yo sin parar de devorar marisco.
- ¿Y tú, hijo? - le pregunta a mi hermano
- ... - él no se molesta ni en contestar, simplemente niega con la cabeza.

Y después mi abuela hace de mi madre y pregunta por el lomo. Idéntica respuesta. Al final mi padre se medio-cabrea y nos dice que paremos ya y que por lo menos nos comamos una pieza de fruta. Pero obtiene la misma respuesta, jiji.

Y así es todas las nochebuenas desde que tengo uso de razón. Deliciosas... Ahora bien, a la una de la madrugada, cuando el marisco ya se ha convertido en agua (y nuestro ácido úrico está por las nubes) y todo el mundo aún está tomando Almax, mi hermano y yo tenemos un hambre que nos comeríamos un caballo!

Así que, tanto si os gusta tanto como a mí esta noche, comer marisco, o si lo celebráis de una forma distinta, o si sois de Papá Noel o de los Reyes, o si vais a estar solos (aunque no del todo, eh, Juanan...) o vais a estar con ese familiar que os irrita hasta la médula, disfrutad, porque Nochebuena sólo es un día al año y merece la pena saborearlo!!

¡¡ FELIZ NAVIDAD A TODOS!!

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Happy birthday to me!

31 años.

La celebración de mi cumpleaños dura ya tanto como una boda gitana.

El viernes por la mañana me llegó, por sorpresa, una caja de chocolates que me enviaba un amigo de Málaga. Jamás lo habría esperado de este chico en concreto, me dejó con la boca abierta.

Pero mi cumpleaños en realidad empezó el sábado con una cena para algunos amigos a los que di una sorpresa, haciéndoles yo a ellos regalos que coloqué con sus nombres debajo del árbol de navidad. No eran grandes regalos, pero fue estupendo ver sus caras buscando sus nombres en los paquetitos.

Por supuesto quisieron jugar al trivial, por supuesto "chicos contra chicas", por supuesto paliza de 6 quesos a 2. Nunca aprenderán...

Me regalaron:

- Un libro
- Una pluma
- Unas zapatillas de adidas retro de color rosas, muy chulas... que me venían pequeñas :(
- Una pulsera de plata y cristal de murano a juego con un collar que tengo

El domingo, o sea ayer, tenía comida familiar de celebración de mi cumpleaños, junto con el de mi tío que es mañana. Siendo domingo y siendo yo de Castellón, tocaba paella.

La paella es, en realidad, una excusa para los mejillones, langostinos, canapés, patés, ensaladas, alubias pintas (???), papas, embutidos, etc. que vienen justo antes. ¿Resultado? Atracón monumental y media paella para el perro.

Allí, mi abuela y mi tía me regalaron:

- Un cuadro precioso para mi piso
- Un foulard que llevo puesto todo el día (es que mi abuela tiene un estilazo que pa' qué)
- Un jersey de lana y mohair morado que también llevo puesto todo el día.

Pero la sorpresa me la dio mi hermano. Adoro a mi hermano, aunque sea 7 años y medio menor que yo, nos llevamos de maravilla. Él ha estado en Oporto de Erasmus 3 meses y se suponía que llegaba ayer a las 22:00h. Sin embargo nos había engañado a todos y, en realidad, llegaba a las 12 del mediodía.

Estaba yo abriendo los regalos cuando de repente oigo la voz de mi hermano diciéndome: "Y aquí tienes tu otro regalo de cumpleaños". Cuando me giré de golpe y le vi ¡¡qué alegría!! Nos estuvimos abrazando un buen rato, fue un gran momento, entre otras cosas porque yendo hacia la comida familiar, yo sentía que no era como debía ser y me había dado cuenta de que era porque me faltaba mi hermano.

Por la tarde noche y con la panxita aún llena, fui a ver Avatar. Visualmente espectacular, argumentalmente es Pocahontas. Eso sí, ¡¡dura 3 horas!! Salí de la película a la una de la madrugada y con cero grados y la perra por pasear. Teniendo en cuenta que había dormido unas diez horas y media en dos días, iba literalmente arrastrando los pies.

Y llegamos a hoy, el día de mi cumpleaños. Me he levantado temprano para ir a recoger unas cocas (de tomate, de verduras y de jamón york y queso) y llevarlas al trabajo, aunque estoy de vacaciones. Es ya una tradición y no podía fallarles! Allí me han regalado una bufanda de Adolfo Domínguez muy bonita, blanca y negra, veteada de plateado.

A la hora de la comida he expresado mi no conformidad por tener que prepararla yo. Es mi cumpleaños!! Se supone que soy la princesa hoy, no? En fin, pues parece que no...

Finalmente, esta noche hemos ido a cenar todos juntos. Mi hermano y su novia me han regalado:
- Unos pendientes
- Un collar
- Un bolso

Y mis padres, que me habían regalado ya una plataforma vibratoria (pero de las profesionales, no de las malas como la Vibro Max o la Vibro Power), pero que en verdad es para toda la familia (incluída mi abuela, que se ha enterado de que va muy bien para la osteoporosis), me han regalado ¡¡unos zapatos de flamenco!! ¡¡¡Ole!!!

En resumen ha sido un cumpleaños muy completo, muchos regalos, más de una sorpresa, alguna lágrima, unas cuantas risas, unos cuantos mensajes al móvil, unas 10 felicitaciones en el facebook y la falta de algunas importantes... como la de mi mejor amigo, que se ha olvidado de felicitarme por primera vez en 16 años...

Sea como fuere, el hecho irrefutable es que tengo 31 años. Y lo llevo bien, sin atisbo de crisis, pero es que como dice mi amado Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"...

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Empezando las vacaciones

Voy a pasar 7 noches en un resort de 5 estrellas. Era justo lo que me hacía falta: pensión completa en el buffet de 5 estrellas, spa, playa, tratamientos... Todo incluído.

Éste está siendo un año particularmente duro, con demasiadas tribulaciones. El trabajo, los amigos, el amor... Anhelaba pasar unos días en un sitio así. Nada de ir a visitar museos ni piedras ni iglesias, sólo descansar y mimarme, que falta me hace. Quería que mi máxima decisión fuese ¿playa o spa?. Y aquí estoy.

Llegamos el viernes pasado por la noche, justo a tiempo para hacer el check-in en el hotel, dejar las maletas y bajar al buffet a cenar.

Después estaba invitada a una gala, un certamen de belleza, por lo que me puse un vestido bien bonito con escote palabra de honor, me ahumé los ojos, mi brillo de labios más bonito y me dispuse a pasar tres aburridas horas viendo desfilar a chicas. El resultado: el 80% de las chicas tenía bastante celulitis para ser chicas delgadas (menos mal que hay justicia en este mundo) y al otro 20% le hacía urgentemente falta un par de hamburguesas.

Al final ganó mi favorita, una chica muy guapa y con un cuerpo bastante bonito, a la que seguro que le espera un año de tratamientos gratis anti-celulíticos y tonificantes (¡quién los tuviera!) para prepararse para Miss España.

Justo terminaba la gala y empezaba el partido del Real Madrid (sí, como dice alguien que "conozco", me gusta el puto fúmbol) así que estuvimos viéndolo. Bueno, yo más o menos, porque me quedé dormida a la media parte... (ya he contado anteriormente lo de mis ataques de sueño...)

A la mañana siguiente, desayuno en el buffet. ¡Qué exageración de comida! Verduras asadas, varios tipos distintos de huevos revueltos, fruta, embutido, tartas, bollería, huevos duros y fritos, salchichas, longanizas, quesos... una locura, vamos. Me decanté por tortitas con mermelada de fresa.

Después playa, paseo y de vuelta al buffet. Quería comer pronto para poder ir a hacer un recorrido completo por la zona VIP del spa. Aromaterapia, musicoterapia, baños de leche hidratante, fangoterapia y varios jacuzzis después, estaba como nueva en mi habitación, relajada como hacía tiempo que no estaba. Me puse las deportivas y bajé a la zona de animación para hacer bailes latinos.

El profesor era regular, puede que bailara muy bien, pero su motivación con esa clase es nula. Tuve que enseñar a varias mujeres mayores que iban muy perdidas a bailar un meneíto (una especie de coreografía corta con música de merengue en la que todo el mundo baila igual y generalmente se van añadiendo figuras sobre la marcha). "¿Verdad que tú vienes todos los días, reina?" me preguntó una de las señoras. "Ponte aquí que te veamos bien". "A ver, ¿eso cómo lo haces?". "¿Pero es a la derecha o a la izquierda?". Bueno, al final me reí mucho con la señoras y estuvo divertido, la verdad.

Ducha, descanso en la habitación y a cenar. Menos mal que estoy haciendo sólo 3 comidas, porque si no... me veo con 5Kgs más al finalizar la semana!! Horror!!

Con esto en mente, decido comer un par de pechuguitas de pollo a la plancha, que estaban deliciosas, acompañadas de verduras asadas. Muy sano e hipocalórico, como debe de ser. Me cargo todo el plan en la media hora siguiente, comiéndome más a gusto que nada un helado doble de Chocolate Belga de Hagen Dasz. Mañana será otro día, decido...

A la mañana siguiente, ayer domingo, más playa aprovechando las pocas horas que quedaban de sol antes de que se nublara del todo. Después jacuzzis en zona VIP, paella en una arrocería y más spa por la tarde. Baños romanos, duchas escocesas, sauna turca, hidromasaje... A las 19h estaba muerta tirada en la cama. Me desperté sobresaltada a las 21:30h y bajé al buffet para cenar. Intentando de nuevo volver a la coherencia calórica, elegí cenar una ensalada completa, una mazorca de maíz asada y fruta. Un lástima que después del partido del Madrid, me fuera a la orquesta y me convencieran para comerme un gofre con chocolate y nata... Por suerte, bailé un ratito. Eso cuenta... no??

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