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Acoso en la carretera
47ºC en la autopista que une Valencia con Castellón. Estoy esta misma tarde volviendo del enésimo viaje a Mallorca este año (bueno, vale del decimosexto...) y voy por el carril de la izquierda (¡hola señores de la DGT! Sísí, perdonen ustedes, pero es que los caminoneeesss....).
Desde que he salido del peaje de Sagunto, he visto varias veces a un Nissan Micra color azul que se intenta poner a mi altura, pero los vehículos en ese carril, le obligan a quedarse atrás cada dos por tres.
Cuando finalmente lo consigue, se queda ahí y toca el cláxon. Giro la cabeza a la derecha y el conductor, para mi sorpresa, me lanza como media docena de besos.
Me hace reír por un momento porque no me lo esperaba y meneando la cabeza de un lado a otro vuelvo a clavar la vista sobre mi carril. Entonces me doy cuenta de que vuelve a intentar ponerse a mi altura. Como lo considero innecesario, no le presto más atención. Acelero un poco para intentar dejarlo atrás y resulta que él acelera también hasta ponerse justo detrás de mí. Y cuando digo "detrás" quiero decir "muy pegado" a mí. Me da miedo aminorar porque es muy posible que se estampe contra mí.
"Este tío está loco", me digo para mis adentros. Me echa las largas todo el rato y toca el cláxon de vez en cuando.
A cada rato, intenta cambiarse de carril y ponerse a mi altura. La cosa empieza a no gustarme nada, además me está haciendo ir más rápido de lo que me gustaría conducir.
Llegamos a una señal que indica una estación de servicio a 500 metros. Varias veces me echa las largas, y pone el intermitente a la derecha. Entiendo perfectamente lo que me está diciendo: "entremos en el área de servicio". Pero este tío está loco, ¿qué quiere? Y ¿en serio piensa que voy a entrar?
Le ignoro y acelero un poco más, cómo me alegro de tener un fiable coche japonés en ese momento. Pero no se da por vencido y me sigue. Por el rabillo del ojo veo que hace aspavientos cuando pasamos de largo la salida al área de servicio.
A lo largo de varias decenas de kilómetros se repite la escena. Si no consigue darme alcance en el carril de la derecha, se pone pegado a mi parachoques trasero. Me echa las largas y me hace señas raras que veo por el retrovisor.
Sinceramente no tiene ninguna gracia. Me siento muy incómoda con ese hombre acosándome, ¡que me deje en paz!
Pruebo a cambiarme al carril de la derecha, pero es peor, porque ahí sí que podrá ponerse a mi altura al no tener a nadie delante, así que me lo repienso y me vuelvo a cambiar. Él sigue cada uno de mis movimientos. ¿Hasta dónde piensa llegar?
Me doy cuenta de que faltan pocos kilómetros para llegar a mi salida de la autopista y de repente pienso que si le sigo llevando detrás, igual es capaz de salir por mi misma salida y darme alcance en el peaje. No es que tenga miedo, pero sí que me inquieta esa actitud y la velocidad a la que vamos.
Y entonces me acuerdo de algo que "alguien" hace siempre cuando está en el carril de la izquierda y algún conductor de coche súpermegapijo quiere echarle la bronca por no apartarse y dejarle pasar a velocidad supersónica: dejar que se ponga casi a su altura en el carril de la derecha y justo cuando le va a soltar algún que otro improperio (todo esto siempre que se pueda hacer de manera segura, claro), frenar y quedarse atrás, dejándole con la palabra en la boca.
Sonrío urdiendo mi plan y aminoro la marcha. Cuando el Micra azul se pone casi a mi altura, miro por el retrovisor y, como no viene nadie, freno lo suficiente como para que él me rebase e inmediatamente, pongo el intermitente y ahora me pongo yo detrás de él en el carril de la derecha.
No sé si se ha sorprendido, pero ha bajado la velocidad. Yo me mantengo a una distancia prudente mientras empiezan a llegar las indicaciones de la salida para Castellón Sur. No hago nada y, cuando veo la salida a la derecha, no pongo el intermitente, simplemente aminoro un poco más para tener más espacio y cuando sé que él ya no podría salir, pongo el intermitente y me meto.
Me da tiempo a verle levantar los brazos dentro del coche en plan "pero ¿qué haces?" y yo alucino. Igual él se pensaba que nos estábamos divirtiendo o algo...
Está claro que "raritos" hay en todas partes, ¿¿pero es que yo tengo imán o qué??
Desde que he salido del peaje de Sagunto, he visto varias veces a un Nissan Micra color azul que se intenta poner a mi altura, pero los vehículos en ese carril, le obligan a quedarse atrás cada dos por tres.
Cuando finalmente lo consigue, se queda ahí y toca el cláxon. Giro la cabeza a la derecha y el conductor, para mi sorpresa, me lanza como media docena de besos.
Me hace reír por un momento porque no me lo esperaba y meneando la cabeza de un lado a otro vuelvo a clavar la vista sobre mi carril. Entonces me doy cuenta de que vuelve a intentar ponerse a mi altura. Como lo considero innecesario, no le presto más atención. Acelero un poco para intentar dejarlo atrás y resulta que él acelera también hasta ponerse justo detrás de mí. Y cuando digo "detrás" quiero decir "muy pegado" a mí. Me da miedo aminorar porque es muy posible que se estampe contra mí.
"Este tío está loco", me digo para mis adentros. Me echa las largas todo el rato y toca el cláxon de vez en cuando.
A cada rato, intenta cambiarse de carril y ponerse a mi altura. La cosa empieza a no gustarme nada, además me está haciendo ir más rápido de lo que me gustaría conducir.
Llegamos a una señal que indica una estación de servicio a 500 metros. Varias veces me echa las largas, y pone el intermitente a la derecha. Entiendo perfectamente lo que me está diciendo: "entremos en el área de servicio". Pero este tío está loco, ¿qué quiere? Y ¿en serio piensa que voy a entrar?
Le ignoro y acelero un poco más, cómo me alegro de tener un fiable coche japonés en ese momento. Pero no se da por vencido y me sigue. Por el rabillo del ojo veo que hace aspavientos cuando pasamos de largo la salida al área de servicio.
A lo largo de varias decenas de kilómetros se repite la escena. Si no consigue darme alcance en el carril de la derecha, se pone pegado a mi parachoques trasero. Me echa las largas y me hace señas raras que veo por el retrovisor.
Sinceramente no tiene ninguna gracia. Me siento muy incómoda con ese hombre acosándome, ¡que me deje en paz!
Pruebo a cambiarme al carril de la derecha, pero es peor, porque ahí sí que podrá ponerse a mi altura al no tener a nadie delante, así que me lo repienso y me vuelvo a cambiar. Él sigue cada uno de mis movimientos. ¿Hasta dónde piensa llegar?
Me doy cuenta de que faltan pocos kilómetros para llegar a mi salida de la autopista y de repente pienso que si le sigo llevando detrás, igual es capaz de salir por mi misma salida y darme alcance en el peaje. No es que tenga miedo, pero sí que me inquieta esa actitud y la velocidad a la que vamos.
Y entonces me acuerdo de algo que "alguien" hace siempre cuando está en el carril de la izquierda y algún conductor de coche súpermegapijo quiere echarle la bronca por no apartarse y dejarle pasar a velocidad supersónica: dejar que se ponga casi a su altura en el carril de la derecha y justo cuando le va a soltar algún que otro improperio (todo esto siempre que se pueda hacer de manera segura, claro), frenar y quedarse atrás, dejándole con la palabra en la boca.
Sonrío urdiendo mi plan y aminoro la marcha. Cuando el Micra azul se pone casi a mi altura, miro por el retrovisor y, como no viene nadie, freno lo suficiente como para que él me rebase e inmediatamente, pongo el intermitente y ahora me pongo yo detrás de él en el carril de la derecha.
No sé si se ha sorprendido, pero ha bajado la velocidad. Yo me mantengo a una distancia prudente mientras empiezan a llegar las indicaciones de la salida para Castellón Sur. No hago nada y, cuando veo la salida a la derecha, no pongo el intermitente, simplemente aminoro un poco más para tener más espacio y cuando sé que él ya no podría salir, pongo el intermitente y me meto.
Me da tiempo a verle levantar los brazos dentro del coche en plan "pero ¿qué haces?" y yo alucino. Igual él se pensaba que nos estábamos divirtiendo o algo...
Está claro que "raritos" hay en todas partes, ¿¿pero es que yo tengo imán o qué??