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¡Concurso "Fiu-Fiu"!

Un día estaba yo hablando con Pablo (al que se echa de menos por aquí últimamente, por cierto) de música y le comenté que a mí me apasionan los pequeños detalles en las canciones, por ejemplo, me gusta que en la canción de Juanes "Volverte a ver", se oiga el latido de un corazón que se acelara justo cuando él dice: "aumentan los latidos de mi corazón":




O que comparto con Mike Tyson (madre mía, jamás pensé que empezaría una frase así...) mi parte favorita de "In the air tonight" de Phil Collins:



Y en eso le hablé del silbidito de "Everybody hurts" de R.E.M. Un sutil "fiu-fiu" que se oye en diferentes momentos de la canción. Él jura y perjura que ha intentado de todo para oírlo pero no lo ha conseguido, pero yo lo oigo claramente. ¡Hasta le envié mi versión en mp3 para que lo escuchara donde yo lo oigo tan nítidamente! Pero nada.

Así que inauguro aquí el primer concurso de mi blog: "El concurso Fiu-Fiu". Para que no haya discrepancias, cuelgo aquí una versión, para que no escuchemos cada uno una distinta. Entre los que sean capaces de identificar antes del día 27 de julio de 2010 el momento (minuto y segundo aproximado) en el que se oyen al menos 2 silbitos, sortearé un premio.

He pensado (ejem, ejem) en "regalarle" al ganador o ganadora la temática de mi próxima entrada. Es decir, quien gane podrá elegir de qué hablaré en mi próxima entrada, bien sea sobre ornitorrincos o el impresionismo francés en el s. XIX!!

... aunque también se aceptan propuestas sobre el premio en los comentarios :)

¡Suerte y buen oído! (no sé porqué pero creo que las chicas lo tendrán más fácil...)

EVERYBODY HURTS - R.E.M.


33

Cajones abiertos, cajones cerrados

Un día abres un cajón de esos que casi nunca abres y te encuentras un CD. Un CD con su letra en permanente negro. Un CD que no recuerdas haber escuchado y que no sabes cuándo llegó a ese cajón.

Lo pones en el reproductor y en seguida reconoces los primeros acordes del primer tema. Es Roto por dentro, de MClan y sonríes y mientras suenan en tu cabeza los versos, recuerdas aquel día que entrábais en Castellón cantándola. Y entonces te preguntas si él alguna vez se habrá sentido por ti así, como dice la canción:

Aún me cuesta admitir
que eras lo mejor de mí.
Pero el día amanece,
y nada me parece
la mitad de perfecto
como cuando tú estabas aquí.

Y, aunque sólo sea por tu ego maltrecho por las veces que tú sí te sentiste así, esperas que sí, aunque sólo lo sintiera un segundo...

Entonces pulsas el botón para avanzar a la siguiente canción y te sorprende econtrarte con High, probablemente la mejor (¿única buena?) canción de James Blunt. Pero la pasas rápido, no te dice gran cosa, no trae ningún recuerdo a tu cabeza, ni siquiera recuerdas que él te comentara que le gustara.

Empieza a sonar He sido tan feliz contigo de Alejandro Sanz y te ríes. Te ríes porque recuerdas aquel día que la tenía pegada y cantó el "a veces sueña con tu alegría mi melodía" tantas veces que al final le pegabas en el brazo porque no la aguantabas más. Ufff... aquello fue en 2007...

Y después Apologize de Timbaland, su descubrimiento, la canción que machacó en su iPod. Le das de nuevo al botón.

¿Cobarde de David Bustamante? Jajaja! Claaaro, cómo no...- piensas suspirando.

Y sin querer repasas todo lo que llevas escuchado y te ríes pensando en la temática que él, al azar, ha elegido para ese CD: "Aún me cuesta admitir que eras lo mejor de mí", "Sometimes it's hard to believe you remember me", "He sido tan feliz contigo", "Apologize", "Cobarde, he sido tan cobarde por vender tus besos"... y te vuelves a reír imaginando qué opinaría él si le hablases del subconsciente...

"But now it's far too late, she's gone away" cantan mientras tanto Maroon 5 en su I won't go home without you, la que era mi favorita por aquel entonces. El juego es divertido, aunque sabes que sólo es un juego, que siempre puedes encontrar una interpretación que te satisfaga en cualquier canción.

Buscas la siguiente... "I keep bleeding love" de Leona Lewis. El juego se vuelve interesante, pasas una más.

¡Vaya! Too much love will kill you de Queen. ¿Por qué ésta si nunca la mencionamos dentro de nuestras favoritas? Pero, sólo por seguir con el juego imaginas que tal vez sea por esto:

I'm just the pieces of the man I used to be
Too many bitter tears are raining down on me
I'm far away from home
And I've been facing this alone
For much too long

I feel like no-one ever told the truth to me
About growing up and what a struggle it would be
In my tangled state of mind
I've been looking back to find
Where I went wrong

Too much love will kill you

If you can't make up your mind
Torn between the lover
And the love you leave behind
You're headed for disaster
'cos you never read the signs
Too much love will kill you
Every time

Y vuelves a sonreír, pero esta vez con cierta nostalgia. Tal vez las cosas hubiesen sido diferentes si él en aquel momento hubiese puesto esas canciones con un propósito, pero sabes que no. Y aunque no estás triste, por un momento recuerdas sensaciones y emociones de un pasado que empiezas a sentir lejano, muy lejano, más lejano de lo que nunca llegaste a creer que lo sentirías.

Pero estás pensando en eso cuando empieza El Chiqui-Chiqui y pones los ojos en blanco. Cortada de rollo. Pero claro, es que si no la ponía reventaba y hasta te lo imaginas riéndose mientras la incluye en la playlist. Lo sabes porque le conoces bien, muy bien.

Pasas rápido "la bromita" y te encanta reconocer las primeras notas de Wherever you will go de The Calling, pero como es una de las que no puedes escuchar sólo una vez y no tienes tiempo, sólo te da para escuchar lo de "So lately, I've been wonderin' who will be there to take my place" antes de cambiar a la siguiente canción.

No la reconoces al principio. Luego te das cuenta de que es la versión de Malagueña salerosa de la banda sonora de Kill Bill vol. 2. Esa canción, ahí... no te dice nada. No tiene nada que ver contigo. Ningún recuerdo compartido y desde luego tú, precisamente tú, no eres malagueña. Entonces se te pasa por la cabeza que tal vez la lista, el CD no fuese en realidad para ti, podría ser. Eso, que en otro momento habría sido una punzada de dolor, se convierte ahora en una neblina por ahí dentro, algo que te recuerda porqué lo vuestro en realidad nunca habría funcionado.

Sigues pasando aunque con menos ganas, con menos sonrisa.

All that I am
All that I ever was
It’s here in your perfect eyes
They're all I can see

Chasing cars de Snow Patrol. Mis ojos. Sí, le gustaban mucho, podrían servir para el juego.

Y le sigue Cuando me vaya de Melocos y Natalia de La Quinta Estación. Nop, nada que ver conmigo tampoco. Habla de alguien que se va de su tierra, podría ser él. Debe de ser duro...

Y justo entonces suena Kilómetros, de Sin Bandera. No, no puede ser. Eso sí que no. Esa canción sí debe ser por ti. Es preciso que lo sea porque es la que tú le enseñaste, la que en otra época le dijiste que hablaba de vosotros. No puede habérsela dedicado a nadie más, a alguien que también viva lejos, no sería justo, no estaría bien... Aunque no sería imposible...

¿Contigo de Sabina? ¿Sabina? ¿Él poniendo a Sabina en un CD? Por mucha declaración de intenciones que contenga la canción, esa definitivamente tampoco sería por ti. Este juego era más divertido antes. Y no es que duela demasiado, como habría dolido antes, es que preferirías no tener un CD en un cajón que hubiese sido hecho para otra persona... porque esa neblina es tal vez la reminiscencia del que siempre será tu mayor interrogante.

No, mejor pasamos deprisa. The reason, de Hoobastank. Si tuvieras más ganas de jugar, ésta te encajaría perfectamente: I never meant to do those things to you...

Sólo queda una: Si tú no vuelves de Shakira y Miguel Bosé

Dime amor, amor, amor
estoy aquí ¿no ves?
Si no vuelves no habrá vida
no sé lo que haré...

Y c'est fini.

Apoyas la cabeza en las manos, los codos en la mesa. Hacía tiempo que no pensabas en aquello, en lo injusto que fue todo, en lo bien que os llevábais. Pero no lamentas haber encontrado el CD, no se cumple lo que dice MClan: "Otra trampa en un cajón, zancadilla al corazón", porque a veces viene bien recordar el pasado, saber porqué estás dónde estás y dónde quieres estar. Y te sientes a gusto contigo misma y con tus decisiones.

Aunque, sí, habría estado bien saber si en algún momento, por pequeño que fuera, él pensó que...
Es tan corrosivo este dolor
y esta casa en ruinas que soy yo, soy yo
Y es que estoy todo roto por dentro
estoy todo roto y deshecho
estoy todo roto y no puedo seguir así.

Dicen que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana... ¿Y qué se abre cuando cierras un cajón?

46

Mi primera vez.

Cuando yo era niña, mi padre tenía un Citroën 2CV verde (descapotable, eso sí, eh?). No tenía radiocasete ni yo me imaginaba siquiera que debiera tenerlo, porque los viajes en La Rana (como se apodaba) estaban llenos de canciones. Así aprendí a cantar.

Mi madre se sabe infinidad de canciones infantiles que algún día yo le cantaré a mi hijo, sin embargo (y a pesar de tener la carrera de solfeo y de guitarra) nunca se le ha dado muy bien la afinación.

Mi padre, no obstante, tiene una preciosa voz de barítono y es uno de los hombres que más cantan de cuantos conozco. Siempre está cantando. Si estás en mi casa, es rarísimo no oírle cantar mientras cocina o mientras está en el ordenador. Por supuesto, a Serrat.

Más adelante, cuando yo tenía unos ocho años, mi madre se compró un Seat Ibiza. Aquello fue la revolución: ¡¡radiocasete!! Sin embargo creo que la ilusión nos duró como un año, que fue más o menos el tiempo que tardó en estropearse para siempre. Y volvimos a las canciones a pleno pulmón, según mi madre, para evitar que mi hermano y yo nos mareásemos (el truco no funcionaba muy bien, la verdad).

Recuerdo una vez en el colegio cuando tenía yo once años y Mecano era lo más de lo más de la música española. Estaba cantando con unos compañeros de clase No hay marcha en Nueva York en el recreo y creo que justo en la parte final en la que Ana Torroja da el agudo, una compañera me dijo: "¡Cantas muy bien!". "¿Yooo?" - pensé para mí. Era la primera vez que me lo decían.

Fui creciendo y llegué a la época del walk-man. El mejor regalo que recuerdo haber recibido, ¡hasta tenía "auto-reverse"!. Entre recopilatorios hechos por mí grabados de la radio, Queen, Los Beatles y Phil Collins, estaba Soledad Giménez. Estaba enamorada de su voz y tenía machacadita mi cinta del Alma de Blues. Soñadora como yo sola, imaginaba una y otra vez que le cantaba a alguien Me das el mar (probablemente la canción que más he cantado en la ducha en mi vida pero al final nunca le he cantado a nadie...)

Luego vinieron las voces negras: Mariah Carey, Whitney Houston, Toni Braxton... Incluso tuve una época de machacar el Falling into you, y más en concreto It's all coming back to me now de Celine Dion (a la que ahora no soporto mucho, la verdad). Esas grandes divas me enseñaron a cantar, a apoyar, a modular.

Me gustaba cantar, me gustaba mucho. Por aquel entonces tenía una amiga que cantaba muy bien. Tal vez tenía una voz menos potente que la mía, pero definitivamente más suave y afinada. Quitando esos momentazos de sábado por la noche acompañadas de las guitarras de unos cuantos amigos (aún no puedo escuchar la BSO de Titanic sin echarme a reír), yo siempre cantaba para mí, en la ducha, delante del ordenador, tumbada en la cama, con cualquier cosa haciendo las veces de micrófono.

No pretendo dar a entender que nadie me escucha nunca cantar, lo hacen, porque yo canto todo el día, sólo que para mí. Por eso cuando alguien me ha pedido alguna vez que cantara en voz alta para él/ella, siempre me ha dado vergüenza, no estoy acostumbrada.

Y así fue como el primer día de mi primera clase de canto, cuando mi profesora me dijo que le cantara algo, me quedé de piedra y mientras cantaba, sentía cómo me iba poniendo nerviosa bajo su mirada escrutadora y cómo de vez en cuando los nervios me quebraban la voz.

No tardé mucho en darme cuenta de que en esta vida hay tres tipos de personas: las que no saben cantar, las que saben cantar y las que se creen que saben cantar pero en verdad no tienen ni idea. Yo quedé pronto relegada a esta tercera categoría.

No sabiendo solfeo, era una tortura que mi profesora me diera el tono en el piano. Ella tocaba "diiing" en el piano y yo cantaba "mmmdriggnnn". Y ella: "No!!, diiing, diiing, diiing, diiing!!", martilleándome los oídos con las teclas del piano.

Los reproches eran continuos: "No, así no, más arriba, más colocado, más timbre, más redondo, mejora ese apoyo, ¡esa respiración!, ¡¡más stacatto!! ¡Tienes que pensar en una 'i', poner la boca para decir una 'a' y decir una 'e'!!"

Y yo me lanzaba: "mmmrrr@@@...??" No comprendía nada, y por cierto ¡¿qué narices era "stacatto"?!.

Tanta caña me metía que a la cuarta clase fui decidida a decirle que yo no pensaba ganarme la vida cantando, que era un hobbie, pero que fuera honesta conmigo, que si yo no valía para eso, que no me hiciera gastarme 100€ más al mes siguiente. Pero para mi sorpresa, ese día la vocalización con la 'r' me salió bien y le escuché por primera vez decirme un "muy bien" en el "mío, mío, mío, frío, frío, frío".

No es que las cosas sean radicalmente distintas ahora que han pasado ocho meses (menos lo de mi oído para el tono, eso sí que lo tengo ya controlado), sigue siendo muy estricta conmigo, pero he aprendido mucho. Ya nunca me daño la garganta al cantar y mis agudos son dignos (según ella) de toda una soprano. ¡Hasta quiere que haga el examen de ingreso en el Conservatorio porque según ella he desperdiciado una gran carrera en la música!

Y hoy, después de infinitas correcciones, de una decena de vocalizaciones de Concone aprendidas de oído (porque sigo sin saber leer una partitura) y de un millón de "mío, mío, mío, frío, frío, fríos", he actuado por primera vez en público. Y me ha gustado.

A mi profesora no le valía cualquier canción, tenía que ser difícil, con mensaje, con interpretación. Le llevé muchas opciones y todas las descartó: "Niña, esa canción no tiene nada". Ah... pues menos mal que sólo era de una tal Whitney Houston...

Al final fueron dos las finalistas y hasta esta mañana iba a cantarlas las dos, pero al final he tenido que elegir sólo una. No voy a mentir, me he quedado con la que me resultaba más fácil (aunque mi profesora dice que era la más difícil de las dos por la carga interpretativa).

La descartada ha sido Defying gravity, del musical Wicked pero en la versión de la serie Glee. Para el año que viene, ha dicho mi profe.

Y finalmente he cantado Maybe this time, de Cabaret también en la versión de Glee.

Creía que estaría más nerviosa y quince minutos antes de actuar, creía que no iba a entrar bien en los tiempos, no oía las entradas. Pero a pesar de que el micro se acoplaba un poco (y sí, también mi primera vez con micro de verdad y no un bote de colonia) lo he hecho bien. La semana que viene mi profesora (que hoy me ha felicitado) me sacará pegas seguro (de entrada ya os digo que he apoyado mal la última nota, ¡al carajo!). Pero hoy me he subido al escenario, me he presentado y he cantado interpretando (otra cosa que no había hecho nunca) moviéndome por todo el espacio (que tampoco era mucho, para qué mentir).

Había bastantes caras conocidas entre el público (gracias por venir), pero la canción se la he dedicado a mi afueli, "la Revoltosa", la que me lleva a ver ópera y zarzuela y que por supuesto (después de su intento frustrado de tener una hija artista) ha venido a ver el debut de su nieta.

Mi profesora me pregunta que porqué mis padres nunca me llevaron a clases de canto. Cuando les pregunto, mi padre, el barítono, el que siempre está cantando, me responde con cara de sorpresa: "Nunca has mostrado ningún tipo de interés especial por la música...".

Y es que se ve que cantar desde que tienes uso de razón no es como coger un violín o tocar piezas de Mozart a los tres años...

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Flamenco

Hoy, en mi clase de flamenco ha venido por primera vez un guitarrista para tocar música en vivo mientras nosotras bailamos.

Me he quedado impactada, me ha resultado increíblemente atractivo. No era especialmente alto, ni probablemente especialmente guapo, pero era tan racial y exótico... Y qué ojazos, madre mía.

Sólo puedo decir una cosa: ¡¡olé!!

52

Mientras las hojas amarillean...

... yo he empezado el nuevo curso y con él una nueva vida. Y es que dicen que el año empieza dos veces: la primera el 1 de enero y la segunda con el fin del verano.

Los lunes y los miércoles voy a clases de flamenco, los martes a clases de canto (¡mi sueño desde niña!) y los viernes a danza oriental. Me quedan libres los jueves que, con suerte, en cuanto mi dedo esté prefectamente funcional y pueda quitarle esta ortesis, los dedicaré a mis añoradas clases de salsa.

Entre todo esto, el día 2 volví también a trabajar con el beneplácito de mi traumatólogo que al parecer entiende que ya no hay peligro en andar a tortas con el teclado con mi maltrecho dedo anular.

Y hoy, 12 de octubre, fiesta nacional, después de una larga ducha, me he sentado en mi escritorio y, como siempre hago antes de empezar una entrada nueva, he abierto las últimas actualizaciones y he encontrado con sorpesa que mi amigo Juanan había publicado en su blog "Kleine Nachtmusik" (la famosa Serenata nocturna) de Mozart. Impresionante creación, aunque no mi obra favorita del (para mí) Dios de la música. No, mi favorita es la inefable Piano Concerto nº 21, pero ha sido un estímulo inesperado para retomar mis relatos.

Así que aquí estoy, con el pelo aún húmedo, con la luz ya tenue de mi habitación y acompañada de una de las melodías más hermosas de la historia de la música, volviendo a escribir en este blog que he tenido (demasiado) abandonado en las últimas semanas. No imagino ambiente más propicio para escribir ahora mismo...

I'm back... que tiemble la blogosfera!!!!

Besos!

21

La canción del verano.

Ni Shakira, ni Macaco con su Moving, ni (a mi gusto) la pésima canción de la Vuelta Ciclista a España de este año (que a la pobre chica no le rima nada ni le entran bien los versos en la métrica en ninguna estrofa!!). No, la canción del verano está siendo "La taza".

Veo como, en el descanso de la orquesta, empiezan a subir niños al escenario. Son más de 50. Empieza la música y me quedo en un divertido shock mientras veo que todos se saben el bailecito. A medida que con sus bracitos empiezan a hacer la tetera y el cuchillito, se me empieza a caer la baba y cuando los 50 y pico niños de todos los tamaños, edades y razas se ponen a hacer el salero y el azucarero, ya me tienen ganada.

Así, con la sonrisa en la boca y mirando cómo bailan, empiezo yo sin darme cuenta a mover las caderas y a la tercera repetición ya estoy haciendo el cucharón y la batidora... La sensación del verano, vamos! Además, es pegadiza como ella sola, la jodía!

Eso sí... es posible que a base de oírla tres veces al día y que eso provoque que la tenga todo el santo día en la cabeza, la acabe aborreciendo... Rectifico, no es posible, es absolutamente probable...

Aquí os la dejo, ¡¡a bailar!!


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