Mostrando entradas con la etiqueta Erin Brokovich. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Erin Brokovich. Mostrar todas las entradas
64

Truco: Cómo evitar el tipo de cambio ficticio de PayPal

Cualquiera que me conozca sabe que soy una apasionada de internet y de comprar a través de la red. Por eso tengo cuenta en eBay desde hace 9 años y casi lo mismo en PayPal.

En eBay he comprado de todo, desde maquillaje y corbatas hasta móviles pasando por colchones. Tal vez gracias a mi trabajo no me supone ningún esfuerzo hacer comparativas de precios en diferentes sitios... o países...

Una de las cosas que compro habitualmente en eBay son champús (¿o se dice champúes?). Mi pelo rizado y con tendencia a secarse me hacía gastarme un verdadero pastón en productos de Sebastian comprados en la peluquería. Al menos hasta que empecé a comprarlos en eBay a vendedores de Estados Unidos.

Entre que los precios son más baratos allí y lo que hoy en día ganamos con el tipo de cambio del dólar hace que me ahorre más de un 40% en estos productos (y creedme que sumando, acaba siendo una pasta!) aún incluyendo los gastos de envío. Eso sí, cuando hago una compra suelo comprar para todo el año y el "paquete" acaba siendo una caja de bastantes kilos de peso!

Pero una cosa en la que no había reparado hasta hace poco tiempo es en que PayPal te hace la conversión del dólar a un tipo de cambio que se sacan de nosesabedónde.

En mi último pedido, emocionada porque cada día el dólar estaba más débil con respecto al euro, me dio por mirar a cuánto estaba cobrándome PayPal el tipo de cambio y me encontré con que mientras la cotización oficial estaba 1 EUR = 1,39306 USD, PayPal estaba aplicándome el tipo de cambio a 1,36104 USD.

¿Eso qué significa? Significa que "por todo el morro" me estaba cobrando un 3% de comisión que no anuncian por ninguna parte. Ah no, eso sí que no, que otra cosa no sé, pero a mí lo de los cargos disimulados y de dudosa explicación me subleva como pocas cosas lo hacen (véase la Batalla en el metro de Berlín). ¡Con razón PayPal es una de las empresas más rentables del planeta! Le cobran al vendedor una comisión por hacer las transacciones seguras a través de ellos, pero encima "de extranjis" le cobran al comprador 3 céntimos por cada dólar. Con más de 230 millones de usuarios en el mundo, imaginad la cantidad de dinero que harán sólo con eso al día...

Pues bien, obviamente en mi fuero interno me negué a darles a ganar ese dinero de esa manera. Yo entendería perfectamente que me cobrasen una membresía por darme ese servicio, no en vano a mí me interesa la seguridad y protección que me da PayPal y muy probablemente la pagaría, pero de manera voluntaria. Lo que no me gusta es que te la intenten colar, eso no.

Así que me puse a investigar de qué modo evitar pagarle a PayPal un 3% de mi compra. Y lo encontré. Y lo comparto:

Cuando haces una compra a través de PayPal (bien en eBay o bien en cualquier otra parte, como en Correos), te aparece esta pantalla, en la que te viene un resumen de tu compra en "Descripciones", cómo te lo van a cobrar en "Forma de pago" (por defecto si tienes cuenta bancaria verificada te sale esta opción en la que aparece tu banco y los últimos dígitos de tu número de cuenta) y como respaldo por si no tienes fondos tienen tu tarjeta de crédito.



Si os fijáis, el tipo de cambio que PayPal aplica hoy es 1 EUR = 1,35504 USD cuando la cotización oficial de hoy según http://www.xe.com/ es 1 EUR = 1,38794 USD. Es decir, en esta compra hipotética por valor de 100$, en vez de pagar 73,80€, debería pagar 72,05€.

Sé que puede parecer que no es mucho dinero, pero es NUESTRO dinero. En mi caso me molesta sobre todo la falta de transparencia.

Para evitar esto, hay que pinchar en "Cambiar" al lado de "Formas de pago" y te lleva a otra ventana donde puedes elegir pagar con las tarjetas de crédito/débito en lugar de que te lo descuenten directamente de la cuenta.



Yo lo he probado sólo con VISA, la verdad, pero por lo que entiendo sería lo mismo al menos con Mastercard también.

Una vez que nos devuelve a la pantalla inicial, se puede ver que la Forma de Pago ha cambiado a la tarjeta de crédito.

Entonces sale algo que antes no salía, la opción "Otras opciones de conversión". Pinchamos aquí.



De las dos opciones escogemos que no se nos aplique la conversión de PayPal, sino la de nuestra tarjeta de crédito.



Entonces el tipo de cambio que se nos aplicará será el que VISA o Mastercard tenga, que tampoco será el oficial, pero siempre es menos abusivo que el de PayPal. De hecho, como decía antes, ayer cuando hice mi compra anual de campús/-úes, el tipo de cambio oficial era 1 EUR = 1,39306 USD, pero el que me aplicaba PayPal era 1 EUR = 1,36104 USD. Sin embargo, el que finalmente me aplicó VISA fue 1 EUR = 1,38420 USD. Gané (o mejor dicho, dejé de perder) dos céntimos por dólar.

Es posible que a muchos os dé igual, pero hay mucha gente (como yo) que compramos mucho en Estados Unidos y he pensado en compartir esto para que PayPal no se quede nuestro dinero y, además, porque como he dicho ya varias veces en esta (atípica) entrada de hoy, no me gustan los cargos encubiertos...

¿Veis por qué me llaman Erin Brockovich?

18

Me llamo Erin, Erin Brockovich.

Cuando era una quinceañera, al entrar en un bar para cenar con mis amigas (un bocata, que la paga no daba para más), siempre me dejaban a mí delante para que pidiera la mesa. Si estaba atrás, hasta me empujaban para que me acercara yo a pedir la mesa... y cualquier cosa que nos hiciera falta.

"Es que tú tienes más desparpajo" - me decían.

No sabía de dónde se habían sacado eso porque yo me consideraba normal, mi supuesto desparpajo no era algo que a mí me hubiese llamado la atención en ningún momento.

Sin embargo así fue durante años, incluyendo aquella noche de Magdalena contando ya con 18 años, cuando reservamos en un sitio nuevo muy temprano para que nos diera tiempo a llegar a los castillos de fuegos artificiales de las 23:00h.

Llegamos muy puntuales a las 21:00h y nos sentamos. Seríamos diez personas. A las 23:00h aún no nos habían servido la comida a todos (iban sacando por tandas) y cuando lo hicieron la mitad de las cosas o estaban quemadas o faltaban ingredientes o se les había pasado la mano con la sal. Un auténtico desastre.

El sitio tenía un horno ridículamente pequeño donde tenían que hacer desde las pizzas hasta los panecillos de los bocadillos y con eso tenían que dar abasto a todas las mesas del local.

Recuerdo que había una mesa mucho mayor que la nuestra en la que había varios niños y los padres les daban a ellos cualquier cosa de lo que iban sacándoles de la "cocina" (lo pongo entre comillas porque en realidad la cocina consistía en ese horno que estaba dentro de la barra) porque los pobres niños se morían de hambre.

Había otra mesa de chicos jóvenes y una mesa de tres. Los de la mesa de tres mientras esperaban a que les sirvieran se habían bebido ya dos botellas de vino y estaban partiéndose de la risa de la situación.

- Sácanos una tabla de patés para ir matando el hambre por lo menos. - le dijo uno a la camarera. Y cuando ésta les soltó un plato con una tarrina de paté la piara tapa negra en el centro y unos trozos de pan duro sin tostar ni nada, estallaron en carcajadas.

- ¡Ve poniéndonos los cafés! - le dijeron desternillándose - ¡A ver si así están para cuando nos terminemos los bocadillos!

Estábamos en esas pasando ya la medianoche cuando decidimos irnos. Por supuesto nos habíamos perdido los fuegos artificiales. Pedimos la cuenta y cuando nos la sacaron... nos habían metido un sablazo de los de impresión. Con tanta espera habían caído un par de litros de sangría y otro par de cerveza. Y nos querían cobrar 1.500 pesetas (9€) de las de entonces (estoy hablando de hace 14 años) por cada litro.

Eso fue la gota que colmó el vaso. Yo no me estaba enterando de eso porque estábamos todos de pie en la caja registradora del bar, pero yo estaba atrás riéndome con los de la tabla de paté(s), que tenían una fiesta montada entre los tres para morirse de la risa. Oí que me llamaban a gritos y me acerqué a ver qué pasaba. Dos de mis amigas me explicaban exaltadas el atraco con obvia indignación.

- ¡¡¿Qué hacemos?!! - me preguntaba una.
- ¡¡Yo no pienso pagar este atraco después de lo mal que nos han servido y lo mal que hemos comido!! - decía la otra.

- No pasa nada - dije yo- Pediremos una hoja de reclamaciones.
- Eso, eso, ¡pídela Lore!

Y del mismo modo en que solía ponerme delante para pedir mesa, me acerqué a la barra a pedir una hoja de reclamaciones.

El dueño, indignado (creo que me llegó a llamar "mocosa impertinente") me dijo que como acaban de abrir, las hojas estaban aún en la gestoría. Me gritó y me dijo que cómo teníamos la desfachatez de reclamar cuando nos habían dado de comer a un precio (según él) totalmente razonable.

Tranquilamente le pedí la lista de precios para comprobar lo que me estaba diciendo. No me la dio. Claro, no podía dármela porque él sabía que estaba inflando los precios para intentar aprovecharse de que eran fiestas... y de paso aprovecharse de esa panda de chicas jovencitas.

Le volví a pedir la hoja de reclamaciones. Volvió a decirme que estaba en la gestoría. Le dije que ese no era mi problema y que o me daba la hoja de reclamaciones o llamaba a la policía local y, como seguramente él sabría muy bien, vendrían y le cerrarían el chiringuito inmediatamente por no cumplir con este requisito.

De repente se tranquilizó, dejó de gritarme y se fue a hablar con su mujer. Un chico de otra mesa se acercó porque ellos, hartos de esperar a que les sirvieran los bocadillos y después de haber consumido 3 litros de sangría en la espera, habían pedido también la cuenta y estaban alucinando con el precio. Le conté lo que estaba sucediendo, se indignó y se acercó a donde estaba el dueño:

- ¿Ves esto? - dijo señalando el ticket con el importe de los litros de sangría. Y en un par de movimientos rápidos, lo rompió en varios pedazos. Se reunió con sus amigos y se fueron del local.
El dueño me miró y farfulló algo muy enfadado que claramente iba dirigido a mí.

- De ninguna de las maneras vais a iros sin pagar - me dijo.
- No es nuestra intención, señor, pero tampoco vamos a pagar lo que nos está diciendo. Así que tal y como yo lo veo, o me enseña la lista de precios o se muestra usted más razonable o llamo a la policía y que sea lo que Dios quiera.

Lo dije muy serena, aunque en verdad sentía por dentro el típico "run-run" por enfrentarme a una situación conflictiva. Nos rebajó el precio a uno más sensato y además nos hizo un vale para ir a cenar otro día gratis. A todos nos pareció un buen trato, aunque después de esa segunda vez ninguno pensaba volver a poner los pies en ese sitio.

Al salir del local, mis amigas me preguntaron: "¿Cómo sabías qué hacer y qué decir? ¿Cómo estabas tan tranquila?". De nuevo me sorprendían sus preguntas puesto que yo lo he vivido desde mi infancia. Mis padres y sus amigos nunca han sido injustos ni han intentado aprovecharse en ningún sitio, pero han reclamado siempre que les ha parecido que recibían un mal servicio. Simplemente lo he visto desde siempre.

Aquel día fue la primera vez (de unas cuantas... o muchas...) que pedí una hoja de reclamaciones. Esta enseñanza que me inculcaron mis padres desde niña me ha valido con el paso de los años el apodo de "Erin Brokovich".

Poco a poco os iré contando mis aventuras desde esos tiernos 18 años...

Related Posts with Thumbnails

Copyright © 2009 Bitácora de una soltera All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive.