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Top 5 de cosas imposibles (o harto complicadas) de hacer con una sola mano
Siempre he sido diestra, lo que nunca supe es lo inútil que puedo llegar a ser con la mano izquierda... hasta que sólo pude mover ésa!
Hay muchas cosas imposibles (como conducir, por ejemplo), pero aquí os dejo un compendio de las cosas cotidianas y necesarias que más difíciles han sido para mí con una sola mano:
1.- Cortar la carne (y por extensión cualquier cosa). A esto además se le suma la pequeña humillación de que mi hermano me haga el avioncito con un trozo de comida pinchado en el tenedor...
2.- Ponerme desodorante en la axila contraria a la mano accidentada. En serio, ¿habéis probado a sujetar una botella de desodorante en spray con la mano izquierda intentando poneros desodorante en esa misma axila? Un show... o eso o es que mi elasticidad es nula, claro...
3.- Hacerme una coleta. Salir a la calle con mi pelo rizado alborotado y hecho una maraña ha sido toda una prueba para mi sentido del ridículo...
4.- Atarme las zapatillas. Ni me acordaba de la última vez que mi madre se acuclilló delante de mis pies para intentar encajarme las zapatillas y atarme los cordones!
5.- Abrocharme el sujetador. Quitarlo con una mano (como los chicos más avispados sabrán) es sumamente sencillo. Abrocharlo es otra cosa...
Hay muchas cosas imposibles (como conducir, por ejemplo), pero aquí os dejo un compendio de las cosas cotidianas y necesarias que más difíciles han sido para mí con una sola mano:
1.- Cortar la carne (y por extensión cualquier cosa). A esto además se le suma la pequeña humillación de que mi hermano me haga el avioncito con un trozo de comida pinchado en el tenedor...
2.- Ponerme desodorante en la axila contraria a la mano accidentada. En serio, ¿habéis probado a sujetar una botella de desodorante en spray con la mano izquierda intentando poneros desodorante en esa misma axila? Un show... o eso o es que mi elasticidad es nula, claro...
3.- Hacerme una coleta. Salir a la calle con mi pelo rizado alborotado y hecho una maraña ha sido toda una prueba para mi sentido del ridículo...
4.- Atarme las zapatillas. Ni me acordaba de la última vez que mi madre se acuclilló delante de mis pies para intentar encajarme las zapatillas y atarme los cordones!
5.- Abrocharme el sujetador. Quitarlo con una mano (como los chicos más avispados sabrán) es sumamente sencillo. Abrocharlo es otra cosa...