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Adivina quién...

... me ha contactado esta noche...



Javi. Al parecer, tras unos cuantos meses de relación, la semana pasada rompió con su novia. ¿Contacto casual?

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La revoltosa.

Muchas veces me dicen que el que no tiene plan es porque no quiere. Que siempre te puedes acoplar al plan de un amigo. Sí, es posible, sólo que mis amigos rara vez hacen algo y a mí lo de acoplarme a "conocidos" como que no me va...

El caso es que al final va a ser cierto. Voy a contar qué hice el sábado por la noche: salí con mi abuela y sus amigos. Sí, sí, con mi abuela (de 81 años) y sus amigos (de aproximadamente su misma edad).

Todo empezó hace algunos meses, cuando mi abuela me dijo que hacían una representación benéfica de ópera y zarzuela semi-representada y me preguntó que si quería ir con ella. Yo, ilusa de mí (porque mi abuela tiene una vida social que ya la quisiéramos muchos), pensé que no tenía con quién ir, así que le dije que por supuesto le acompañaría. Al fin y al cabo, nunca había visto ni ópera ni zarzuela en directo y me apetecía bastante y, además, es mi abuela y le adoro.

Cuál fue mi sorpresa cuando llego al teatro y me encuentro con todos los amigos de mi abuela. Llenábamos una fila entera y ni que decir tiene que yo bajaba la media de edad unos 40 años. Mi abuela me llevaba del brazo presentándome, no a sus amigos, que a esos ya les conocía, sino a todos sus conocidos (que son el 95% de la población de más de 70 años de Castellón) e iba presumiendo de nieta (es lo que tienen las abuelas...) y la verdad es que eso me emocionó bastante.

El espectáculo me encantó y la velada también y se lo hice saber a mi abuela.

Y así llegamos a hace unas semanas, cuando mi abuela me dijo que su amiga Lupe (con la que junto con 3 amigos más acaba de pasar 15 días en Tenerife) había visto que hacían zarzuela en el Teatro Principal y había comprado entradas. No había comprado para mí, así que mi abuela me avisaba de que me diera prisa por comprar por Internet la última butaca de la fila 8 donde estaban ellos, y así acompañarles.

A mí, entre unas cosas y otras, se me fue de la cabeza y para cuando me acordé (es decir, para cuando mi abuela recién vuelta de Tenerife me llamó para preguntarme) ya no quedaban entradas.

A las 21:30h del sábado, me llama mi abuela por teléfono:

- ¡Arréglate que te he conseguido una entrada para la zarzuela! - me dijo sin decir ni hola.
- Pero, abuelita, ¿a qué hora es?
- A las 22:30h, así que cinco minutos antes tendrás que estar en la puerta del teatro.
- Pero, abuelita, ni siquiera he cenado aún...
- Yo también me estoy comiendo un bocadillito rápido. Te esperaré en la puerta. Un beso.

Y colgó. Así es mi abuela...

De modo que en 45 minutos tuve que vestirme, hacerme la cena, cenar y pasear a la perra para poder ir a ver la zarzuela con mi abuela.

Y mientras llegaba allí ya la veía a lo lejos, tan elegante, con su abrigo, sus joyas, su pelo de peluquería, sus uñas de manicura... ¡no sabéis lo tremenda que es!

La representación fue bastante regular, eran aficionados y el disgusto en mi abuela y sus amigos era más que notable, pero no sabéis lo bien que me trataron. ¡Incluso me preguntaban en medio de la representación: "¿Te está gustando Lorena?"!

La verdad es que me lo pasé muy bien en mi segunda salida con mi abuela y sus amigos :)


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Resultado de la encuesta "¿Cómo prefieres los comentarios?"

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Se ha cerrado la encuesta sobre si contestar a los comentaros o no y el resultado ha sido (trrrrrrrrr [redoble de tambor])

100 votos (¡qué cifra más redonda, ni hecha adrede!)
66 a favor de que los conteste aunque tarde en publicarlos (y con lo que voy a viajar estas semanas...)
34 a favor de que los publique aunque no los conteste.

Algunas personas (hola Eva, hola Nereide, hola Anónimo) me han propuesto que en vez de contestar a los comentarios uno a uno, los conteste o bien en un macro-comentario, o bien que simplemente haga un resumen. Al parecer hay un pequeño problema con la batería de la Blackberry... (jiji)

Yo no tengo inconveniente en ninguna de las dos, aunque aviso:

- Si a veces sin querer ya me dejo comentarios por contestar, de esta forma seguro que me dejaré más, ya que no podré asegurarme de que sean siempre pares ;)

- Muchas veces escribo una entrada, me voy a dormir y a la mañana siguiente tengo 30 comentarios por contestar. Si ese día por lo que sea no puedo contestar, al día siguiente igual publicaré de golpe 60 comentarios (lo digo por las sufridas bandejas de entrada :S).

Una vez que todo esto queda dicho, aquí os dejo la nueva encuesta y si la mayoría de vosotros prefiere que conteste en un macro-comentario-resumen, ¡¡lo intentaré!!

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Cómo podría haber tenido mi vida resuelta y no lo aproveché.

in
Hoy, leyendo el blog de Jo: "Completa Incompleta", me he acordado de que a mí me pasó algo parecido a lo que ella cuenta en esa entrada.

Era el año 2000 y yo estaba trabajando como intérprete durante la celebración del Mundial de Ajedrez junior que tenía lugar en Marina D'Or.

Había llegado gente de los cinco continentes, y nuestro trabajo consistía en ayudarles en las cosas que pudieran necesitar, sobre todo a comunicarse con la organización del mundial y con el personal de restauración o de alojamiento.

Fueron quince días tremendos, salíamos todas las noches y trabajábamos todos los días. Hubo momentos inolvidables, anécdotas cuanto menos curiosas e incluso hice amistad con unos argentinos con los que aún hoy mantengo el contacto.

Pero el caso que nos atañe pasó una noche, cuando llevaríamos allí ya una semana. Uno de los delegados de la federeción de Nigeria me dio unos toquecitos en el hombro. "¿Podría hablar contigo un momento?" me dijo en inglés.

Nos sentamos en una mesa y me empezó a explicar:

- Tengo 45 años y trabajo en Nigeria, en British Petroleum. - dijo tocándose el logo de la compañía que tenía grabado en el polo. - Estoy casado y tengo 4 hijos.

Yo, mirándole sin comprender dónde quería llegar, murmuré un "ahá..."

- Pero una vez cada dos meses mi compañía me obliga a viajar aquí, a España y quedarme durante dos semanas. Por eso quería hablar contigo. Verás, yo necesitaría a una mujer como tú: joven, inteligente, guapa y que hable inglés, para que mis días aquí no fueran tan solitarios.

Se me abrieron los ojos como platos y, ante mi reacción, se apresuró a decir:

- Pero no me entiendas mal, no pido sin dar nada a cambio. No, yo te juro que no te faltaría de nada. Te compraría un piso, tengo mucho dinero, te mantendría, pagándote todo lo que tú quisieras tener. No te faltaría nunca comida ni joyas y a cambio sólo te pido que me hagas compañía durante dos semanas cada dos meses. Como ves soy un hombre atractivo, no creo que fuese algo duro para ti de hacer y, de verdad, te prometo que yo me encargaría de todos tus gastos. Es un buen trato, ¿qué opinas?.


La balbuceante respuesta que le di creo que es obvia...

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Juicios de valor.

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Cada persona tiene una visión única y personal del mundo. No hay dos iguales.

A menudo la forma de ver el mundo de una persona, choca de frente con la de otra persona y se crean debates. Desde mi punto de vista, en lo que a emociones y sentimientos se refiere, no hay una verdad única y absoluta. Para mí, entender eso, sí es ser tolerante.

Me explico, se puede discutir sobre hechos objetivos: si alguien dice que 2 + 2 son 5, otro podrá decir: "Estás equivocado".

Ahora bien, si alguien dice: "Para mí la lechuga es el alimento más delicioso que existe", el otro no podrá decirle: "Estás equivocado". En todo caso podrá decir: "Yo no lo comparto, para mí lo es el jamón ibérico".

En mi opinión, nadie puede decirle a nadie cómo debe sentirse, ni nadie puede decirle a nadie "estás equivocado por estar triste".

Tal y como yo lo veo, cuando alguien se cree con derecho a criticar la forma de ser, de pensar y de sentir de otra persona, no está siendo tolerante. No está aceptando que cada uno es como es y, además, está asumiendo una posición tan altiva como para atreverse a decirle a la otra persona cómo debería ser y sentirse. Está emitiendo un juicio de valor, un juicio que está filtrando a través de SUS convicciones y de SU propia forma de pensar. Está extrayendo una única posibilidad entre dos: "Correcto" o "Incorrecto". Esto es un juicio.

Está bien, asumamos que es muy normal que tengamos una opinión sobre las cosas, que nos parezcan bien o nos parezcan mal, correctas o incorrectas. ¿Qué hacemos? ¿Nos creemos tan superiores y tan perfectos en nuestra propia forma de pensar como para decirle a la otra persona "estás equivocado al pensar o sentir como piensas o sientes?". O peor, ¿nos creemos tan importantes como para decirle a esa persona: "deberías hacer esto o lo otro"?

Mucha gente sí lo hace. En MI experiencia, yo he aprendido que es un error y me cuido mucho de no hacerlo. Nadie piensa ni siente como yo. Puede que muchas personas piensen y sientan de manera parecida, pero NUNCA igual que yo. Y siendo que no hay una única forma de ser ni de sentir, ¿cómo puede alguien decirme cómo debería de pensar o de sentir? ¿Alguien es tan perfecto en toda la extensión de la palabra como para aleccionar a los demás? Pues, dado que soy atea, lo dudo mucho. No existe nadie que tenga en su poder la verdad absoluta y, como lo sé, no me atrevo a decirle a nadie cómo debe vivir su vida.

Si me piden un consejo, lo doy, pero intento dejar claro que eso es lo que YO haría en su situación. No me creo nunca tan perfecta ni tan superior como para ir por ahí diciéndole a nadie lo que debe hacer. Del mismo modo, no tolero que nadie me diga a mí que soy así o asá, que debería hacer esto o lo otro, que los motivos por los que hago tal cosa son estos o los otros. Perdonadme, pero cómo soy y cómo dejo de ser, sólo lo sé yo. El motivo por el que hago las cosas, sólo lo sé yo y, si quiero la opinión de alguien (como muchas veces hago), sin duda la pediré.

Ojo, no es que yo piense que he llegado a toda la perfección que podía alcanzar y no quiero cambiar. No se trata de "yo soy así, así seré y nunca cambiaré". No. Yo he cambiado mucho, sobre todo en los dos últimos años, pero no a base de que nadie me dijera que debía cambiar, sino a base de darme cuenta yo solita de los errores cometidos. Y, cuando no he sabido qué hacer, no es que haya pedido consejo, es que me he desvivido por tenerlo, por recibirlos de las personas que me conocen, me quieren, me apoyan y quieren lo mejor para mí.

Podréis leer mucho sobre mí, pero muy probablemente el 99,9% de vosotros jamás llegará a saber ni una milésima parte de lo que cualquiera de esas personas a las que me refiero en el párrafo de arriba sabe de mí. No me conocéis.

Y toda esta parrafada viene porque ha surgido un debate en los comentarios del top 10 de cosas que le ofrezco a un hombre.

He recibido un comentario que A MÍ no me ha gustado y, en contra de MIS PRINCIPIOS acerca de no publicar los comentarios que EN MI OPINIÓN contengan juicios de valor sobre MI persona, lo he publicado y lo he contestado.

Esto ha suscitado más comentarios y yo, de nuevo en contra de mis principios, por el mero hecho de que siempre me sabe mal censurar un comentario, los he vuelto a publicar y a contestar.

Ha sido un error (y en eso sí tenías razón Carles) porque YO no estoy de acuerdo con que se me juzgue, y va en contra de mis principios, así que no debería haberlos publicado en primera instancia, de modo que he decidido eliminarlos.

Y sirva esta entrada, que seguro que no gustará a muchos, para decir oficialmente lo que ya he dicho oficiosamente muchas veces: "no voy a publicar comentarios con críticas hacia mi persona. No me conocéis, así que simplemente no lo sabéis". Me juzgáis basándoos en vuestra forma de ser y de pensar, de sentir, en vuestra cultura, vuestro entorno y vuestras creencias y convicciones. Bien, pero no son necesariamente las mías. Tal vez vosotros en mi situación haríais algo distinto a lo que hago yo, perfecto. Pero vosotros no sois yo, ni tampoco sois dioses ni jueces poseedores de la verdad absoluta, así que no os concedo el poder de juzgarme (al menos no publicamente en mi blog, cada uno es muy libre de hacer lo que quiera en su casa).

Podéis criticar libremente mi forma de escribir, mi ortografía, el diseño de mi blog, mi forma de archivar las entradas, mi combinación de colores y, en definitiva, todo aquello que tenga de objetivo mi blog. Es más, estaré encantada de que lo hagáis y así me ayudéis a mejorar y a aprender. Pero no, no podéis criticarme a mí. Y si YO me siento criticada, no publicaré el comentario ni haré ninguna mención a él.

Nótese que en todo el texto hago hincapié en cosas tales como "en mi opinión", "desde mi punto de vista", "para mí", "tal y como yo lo veo", "en MI experiencia", "YO", etc. No pretendo que estéis de acuerdo conmigo, pero así es como YO lo veo y como YO lo siento, de modo que lamentándolo mucho, A MÍ me vale.

Puede que pierda muchos lectores, pero no voy a intentar mantenerlos faltando a mis principios. Si quisiera escribir un blog donde la gente me dijera cómo ser y cómo actuar, lo haría. Éste no es el caso. Aquí cuento mis historias, si a alguien no le gusta, que no me lea. Y tampoco es un foro de debate. Estaré encantada de recibir vuestros comentarios, pero siempre que no atenten contra lo que PARA MÍ es importante. Porque aunque no lo compartáis, entended que para mí es una cuestión de respeto, de respeto a mi forma de ser, a mi forma de pensar y a mi forma de sentir.

Espero haber aclarado MI punto de vista y espero vuestra comprensión y tolerancia. Me gustaría que lo viérais como yo, pero entiendo y acepto que muchos no lo haréis. Y, si no volvéis a leerme, gracias por haberlo hecho hasta ahora, para mí ha significado mucho.

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E-mail "amoroso".

Hoy me he acordado de un e-mail que me envió un tal Manuel, de Meetic.

Este chico me escribió en el chat y yo no le contesté porque no tenía tiempo para ponerme a charlar. Pero al parecer, entré en su perfil por la curiosidad de saber quién me escribía.

Y así me gané este bonito e-mail (copio literalmente):

"BUENO CHICA INTELIGENTE,CON SENTIDO DEL HUMOR JE, SOÑADORA,ALEGRE, ROMANTICA ,SOCIABLE,CREATIVA,CON INICIATIVA, PERFECCIONISTA,CABEZOTA, TE HA FALTADO ALGO MALEDUDADA TB PODRIAS HABERLO PUESTO PUES CONTESTAR A ALGUIEN QUE LE GUSTAS! PODRIAS TENER LA DECENCIA DE ALEMNOS DECIRME MIRA FISCAMENTE NO ERES MI TIPO O , NO ERES NADA INTELIGENTE, O TE FALTA AUTOESTIMA . PERO NO IGNORAR A ALGUIEN Y MAS SABIENDO QUE AHS ENTRADO EN MI PERFIL .... ASI VAS A ENCONTRAR TU AQUI A UN CHICO MAJO POR LOS COJONES VAMOS! JAJAJAAJAJA VENGA ADIOS"

¿"Físicamente no eres mi tipo"? ¿"Te falta autoestima"? Volví a entrar en su perfil y vi que había puesto que tenía "algunos kilos de más", cosa que yo no había advertido antes, ya que básicamente me centré en que era de Mallorca y no suelo contactar con gente que no sea de Castellón o Valencia.

Me pareció que claramente ahí radicaba el motivo de su rabia y frustración, porque al fin y al cabo, no cada visita que recibes supone un chat, un e-mail o un flechazo, pero creo que aquel día pagué yo los platos rotos...

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Lista de blogs

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Se ve que por accidente (o por estar metiendo las narices donde no me llaman [léase en el código de mi plantilla...]) me he cargado la lista de blogs. No quiero presuponer que todos los que tenéis blog queréis promocionarlo, así que si alguien quiere estar en mi blogroll, que lo diga que le incluyo!!

Besos a todos!

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New stuff!

Como podéis ver, he hecho algunos (pocos y pequeños) cambios en el blog :)

He creado una nube de tags para que podáis ir a las páginas sólo por la etiqueta que tengan, y he creado también un "Archivo del blog" ya que eráis muchos los que preferíais leer las entradas por orden cronológico en lugar de cómo yo creo que deben estar ordenadas, jeje. Hale, a disfrutarlo!!

Por otra parte, en vista de la impaciencia de algunos de vosotros, he creado la encuesta para saber si preferiríais que los comentarios se publicasen automáticamente, o si por el contrario preferís que los modere y los conteste, aunque a veces por falta de tiempo (en absoluto por falta de interés, que me encantan los comentarios!!) tarde en publicarlos un par de días.

En fin, espero que todo esto os guste y os anuncio que tengo preparadas más cosas... ;)

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Y resulta que es San Valentín...

... y resulta que me da igual :)

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Jornadas de dirección (2ª parte)

Una vez terminado el jueguecito de la energía, nos explicaron lo que íbamos a hacer.

Nos habían dividido en dos equipos de 8 personas: el A y el B, y nos iban a someter a diferentes pruebas. Cada vez que finalizásemos una prueba, en función de nuestro desempeño, nos entregarían un vale por una cantidad de fichas de un puzle de 25 m2 (las piezas eran grandes) que tendríamos que montar entre los dos equipos. El vencedor definitivo del juego sería quien más fichas hubiese montado una vez finalizado el puzle.

Con estas instrucciones y nevando, nos fuimos a una explanada de tierra que había delante del hotel donde la gente de la formación había montado diferentes escenarios. A cada equipo se nos asignó un guía, a mi equipo (el B) le tocó la única chica, Isabel.

Isabel nos condujo a una zona en la que había colocada una cuerda marcando una línea horizontal y, paralela a ésta pero a unos 10 metros, había otra. Al otro lado de la línea más lejana había un hula-hop.

La guía nos explicó que aquello era un río plagado de pirañas. No se podía poner un pie en el suelo o las pirañas nos lo devorarían y si caíamos estábamos muertos. El objetivo era llegar al otro lado del río sin tocar el suelo y, una vez allí, meternos los 7 (el octavo estaba lesionado y prefirió no intervenir por si acaso) en el hula-hop y aguantar medio minuto sin salirnos. Para conseguirlo, Isabel nos dio 6 palanganas y nos explicó las reglas: las palanganas pueden volver hacia atrás, pero las personas no.

Uno de los delegados, ansioso por comenzar, empezó a jalearnos para que empezáramos a poner palanganas, mientras algunos intentábamos ver qué estrategia era mejor seguir. Al final, nos dejamos llevar por el impaciente y simplemente nos pusimos a ello. El primerode la fila iba abriendo camino, poniendo una palangana, subiéndose encima y esperando a que le pasáramos otra. Siendo chico y bastante alto, las ponía alejadas, con lo que las chicas, más bajitas, teníamos serias dificultades para saltar de una palangana a la otra sin caernos y sin pisar el suelo.

El ponerlas alejadas además resultó nefasto para el que cerraba la fila, que tenía que girarse a recoger la última palangana para pasársela al primero para que éste pudiera seguir avanzando y, claro, al estar lejos, no llegaba. Resultado: 2 se cayeron y la buena de Isabel nos dejó volver a empezar de cero.

Entonces hablamos acerca de la importancia de tener en cuenta que éramos 7 para 6 palanganas y que, mientras el último está pasando la última palangana hacia adelante, en realidad éramos 7 para 5 palanganas. La primera decisión resultante de este razonamiento fue que el primero subiera a caballito a la chica más pequeñita que había y, de ese modo, ya nos ahorrábamos una palangana. Además de esto, lo que decidimos hacer fue ponernos de lado para ocupar cada uno dos palanganas, pero con sólo un pie en ellas, de modo que el volumen de nuestros cuerpos cayera en el punto central entre los dos apoyos y así no entorpeciera en la superficie de la palangana y pudiéramos estar dos subidos a la vez en cada palangana. Así fuimos avanzando, no sin cierta dificultad (sobre todo cuando el primero decidió al parecer darnos un paseo por el barro en vez de ir recto a la otra orilla, con las consecuentes críticas bien sonoras del resto) y llegamos al hula-hop. Nos metimos de un salto y nos abrazamos todos mientras contábamos los segundos. ¡No nos caímos de milagro, porque juro que hubo un rato en el que yo por lo menos creo que no tocaba el suelo!

Una vez finalizada con éxito la prueba, Isabel nos preguntó que qué habíamos aprendido. La respuesta era obvia: la precipitación y falta de estrategia es nefasta. Con un vale por 18 piezas volvimos corriendo al comedor del hotel para empezar a montar el puzle.

Una vez hubimos montado todas las que pudimos en el tiempo que nos daban, volvimos a la explanada. La guía nos esperaba al lado de una circunferencia hecha de cuerda de unos 5 metros de diámetro. En el centro había un tronco de unos 10 cms de diámetro. Nos explicó que todo el círculo era radiactivo, no podíamos tocarlo o moriríamos. El objetivo consistía en serrar una loncha del tronco con una sierra que nos dio, teniendo en cuenta que no podíamos entrar. Como herramienta también teníamos cuerdas, por lo que las atamos a la sierra, como radios que salían de ella y nos colocamos en estrella fuera del círculo. 4 personas sólo sujetaban con fuerza sus cuerdas para mantener la presión en la sierra y otras dos (entre ellas yo) teníamos que serrar el tronco. Para conseguirlo, no sólo teníamos que hacer fuerza hacia abajo (la distancia y la cuerda dispersaban muchísimo la fuerza), sino que también teníamos que coordinarnos entre nosotras para estirar y empujar con ritmo y así poder ir serrando. A esto hay que añadirle que teníamos que estar en cuclillas para poder hacerlo y que cada vez que se salía la sierra, había que tener la pericia de colocar el filo nuevamente en la hendidura ya hecha para no tirar por tierra el esfuerzo hecho antes.

Más de media hora con el culo casi en el suelo y nevándonos y sólo habíamos penetrado dos o tres centímetros en el tronco. Por suerte Isabel se dio por satisfecha y nos reunió para hacernos ver que le había parecido un gran trabajo en equipo, ya que desde el momento en el que a uno de nosotros se le ocurrió la idea de los radios, nadie le discutió y nos pusimos a ello sin perder el ánimo ni un momento. Además, los dos que no participaban estuvieron constantemente animando a los que estábamos dejándonos el sudor en ello. Nos ganamos un vale por 15 piezas y volvimos al comedor.

El equipo A nos llevaba ventaja. Al parecer sus pruebas eran más fáciles (y también por ello les daban menos piezas) pero además iban observando cómo nosotros íbamos haciendo las pruebas mientras que las que ellos hacían no requerían de estrategia, sino más bien de pericia.

Mientras estábamos montando me di cuenta de que las piezas estaban numeradas. Pensé en decirlo a la gente, pero creí que sería hacer trampas, así que me callé.

Finalizado el tiempo, volvimos al campo. Empezábamos a estar cansados de tanto ir y venir y lo cierto es que la prueba de la sierra nos había dejado bastante agotados. Ahora nos esperaban dos tablas con 5 cinchas sujetas a la base de cada una. Esta vez el objetivo era esquiar de cuatro en cuatro para llegar a la meta, donde nos esperaban los otros compañeros, que tendrían que desandar el recorrido que nosotros íbamos a hacer. Nos subimos los cuatro en los dos "esquís" y agarramos las cinchas con las manos. Era una cuestión de coordinación, de ir todos a la vez y ejercer la misma fuerza. Empezamos a marcar el ritmo: uno, dos, uno dos, y rápida y fácilmente le cogimos el tranquillo y empezamos a avanzar a buen paso. A mitad del recorrido, a los dos que iban delante, les colocaron unos antifaces para impedir que pudiesen ver, de forma que ahora los dos que íbamos detrás teníamos que dirigirles para llegar a la meta. Nuestra coordinación y dotes de liderazgo fue realmente buena y llegamos en seguida a la meta.

Sin embargo, al llegar, nuestros compañeros no quisieron escuchar la técnica que habíamos empleado. Seguramente, al ver que nosotros lo habíamos hecho tan bien, decidieron que era pan comido. Me enviaron literalmente a paseo cuando quise explicarles y se subieron. MENUDO DESASTRE. ¡Eran malísimos! No se coordinaban, cada uno subía el pie lo que le parecía (eso cuando no subían tres el pie derecho y uno el izquierdo!), no estiraban de las tablas al unísono, se caían, no avanzaban... ¡Era una imagen patética! No os podéis hacer una idea de lo que me reí con aquel espectáculo. Y lo mejor de todo fue cuando ya más o menos entendieron cómo hacerlo y les taparon los ojos a los dos de delante. Los de atrás les dirigían, mientras que los espectadores no podíamos decir nada. Poco a poco fuimos viendo cómo en lugar de dirigirse a la meta, iban abriendo un ángulo de 45º que les llevaba directitos hacia el hotel. Los que lo habíamos hecho primero nos mirábamos con cara de no entender, llorando de intentar no reírnos. Y entonces dice uno de los que iban atrás: "así, así, vamos muy bien!!". Y ya no pudimos aguantarnos y estallamos a reír: "¿¿Cómo que vamos bien?? ¡¡Pero si por ahí no es!!".

Al final llegaron a la meta. Lo que a nosotros nos costó cinco minutos, a ellos les tomó más de media hora. Me dolían hasta los abdominales de reírme. Lección aprendida: "hay que saber aprender de la experiencia previa y es importante que haya una voz que lidere a un equipo". Con un vale de 13 piezas, nos fuimos a montar. El equipo A nos llevaba bastante ventaja y encima parecíamos un poco bloqueados, el puzle era tan grande... Entonces miré a uno de los monitores y le dije: "¿Se pueden utilizar los números?". Y él asintió sonriéndome con picardía: lo que yo había pensado que sería hacer trampas, en realidad era el truco para poder hacerlo. De una tacada montamos más de veinte piezas y fuimos a almorzar: tortilla de patata, pimientos y bollería. Seguíamos ligeritos...

Cuando terminamos, llegó el equipo A a almorzar y nosotros nos fuimos con Tomás, otro monitor, a un campo de minas. El ejercicio se haría por parejas de tal modo que uno se taparía los ojos con un antifaz y el otro le dirigiría a través de un campo de minas sin poder tocar ninguna de ellas o tendrían que volver a empezar. Teníamos veinte minutos para hacerlo varias veces y conseguiríamos una pieza por cada recorrido completo que consiguiéramos.

Me tocó con el de RRHH y, antes de empezar, acordamos cuál sería nuestra técnica: yo daría pasitos pequeñísimos para avanzar y cuando él me dijera que debía pasar por encima de una mina, levantaría el pie y, en equilibrio, lo extendería hasta que él me dijera que era suficiente. Estuvo chupado, llegué en seguida. Al dirigirle yo a él me di cuenta de que cada pareja había adoptado una estrategia distinta, pero al final todas eran útiles.

No muy lejos de allí, el equipo A se enfrentaba a la prueba del río de pirañas. Ellos ya nos habían visto llevar a alguien a caballito, así que lo hicieron directamente. Sin embargo, la chica que iba delante, apoyó un pie en el suelo y tuvo que seguir el resto de la prueba a la pata coja. Y, cuando nosotros ya nos íbamos al comedor a montar, ellos se metieron todos de golpe dentro del hula-hop y no aguantaron todos juntos, se fueron de lado y se cayeron unos encima de los otros en medio del barro. ¡El director general llevó un bonito golpe debajo del ojo el resto del día!

Tronchándonos de la risa, fuimos al comedor. Ahora que sabíamos cómo montar el puzle, íbamos mucho más rápidos. El monitor nos dijo que el equipo A lo había empezado a hacer a través de los números una ronda antes que nosotros, por eso nos sacaban ventaja, ¡Maldición, ¿por qué seré tan honrada?!

Al final nos dieron tiempo por turnos para terminar de montar el puzle y nos ganó el equipo A. Estuvieron más coordinados que nosotros y, sobre todo, su espíritu competitvo era mayor: gritaban, corrían, sudaban... Digamos que nosotros nos lo tomamos más a la pachanga... Al finalizar el puzle, nos reunimos todos con los monitores e hicimos una puesta en común de las cosas que habíamos aprendido acerca de la importancia de trabajar en equipo, de la coordinación, del liderazgo, de la estrategia, de la motivación, del apoyo, etc. Con un sonoro aplauso, nos fuimosa comer, como si tuviéramos hambre...

En teoría las pruebas deberían haber durado todo el día. Quedaron pruebas que nadie hizo y supuestamente deberíamos haberlas hecho todas cada equipo para que estuviese equilibrado ya que nosotros habíamos hecho todas las de estrategia y los otros las de pericia, pero no había tiempo... porque para esa tarde nos tenían organizado algo muy distinto, MUY DISTINTO...


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Jornadas de dirección (1ª parte)

A raíz de mi "Nota rápida", varias personas me han preguntado que qué cosas son las que se hacen en unas jornadas de dirección. Como va a ser largo, lo separaré en varias entradas :)

Normalmente lo que hacemos es hablar de números, cifras, presupuestos, objetivos, estimados, etc. y, en todo caso, una formación en planificación estratégica de la compañía, técnicas de liderazgo, lean manufacturing, etc.

Pero esta vez ha sido distinto. Para empezar, sólo nos dieron el orden del día de la primera mañana de las tres que íbamos a estar allí. Nos llevaron a un hotel rural en el interior en el que por no haber no había ni cobertura. Sólo teníamos un par de rayitas en un punto del porche y encima hacía un frío horrible. No había televisión, ni radio, ni por supuesto internet, nada de nada.

El primer día sí fue bastante habitual: por la mañana exposición de los resultados de 2009 y presupuestos y previsiones para 2010.

El hotel estaba cerrado para nosotros, por lo que las comidas estaban pre-pactadas con los dueños. El primer almuerzo (entendiendo "almuerzo" como esa comida entre horas que se hace por la mañana en mi tierra) consistió en longanicitas, choricitos y morcillitas, con pimiento y también había bollería. Todo light y bajo en colesterol, como se puede observar.

Al acabar la parte de la exposición de números, fuimos al comedor: entrantes, ensalada, embutidos varios de la zona, sopa cubierta y olla (una especie de potaje) y de segundo carne o pescado y postre.

Por la tarde tuvimos una formación (en mi opinión bastante floja) en lean manufacturing.

Nos separaron en dos grupos y nos hicieron un ejercicio práctico de montar unas figuras de lego con un juego de roles. Un equipo estaba según su rol súper motivado y en el otro había problemas de liderazgo y de motivación. El resultado, a mi gusto, demasiado obvio porque si en tu tarjeta te dice que debes esperar tres minutos más porque estás desmotivado, pues obviamente tu equipo va a tardar más. Quiero decir que no era una demostración práctica, sino forzada por los roles, por lo que el resultado fue obvio desde el principio.

Al acabar, nos fuimos a cenar: más entrantes, ensalada, sopas varias, carne, pescado y postres. Estaba claro que en el interior, el consumo calórico ha de ser superior para enfrentarse al frío, que por cierto hacía muchísimo!

Habíamos salido de Castellón a las 7:30h y la formación se acabó sobre las 20:30h, o sea que terminamos de cenar como a las once y nos quedamos a tomar algo y charlar.
En total, hasta la una y media de la madrugada con los compañeros de trabajo con los que llevabas sin separarte 18 horas. Estuvo bien, aunque fue agotador.

Llegó el momento de ir a dormir y entre pitos y flautas nos dieron las 2:30h. Por lo menos la cama estaba bien, aunque las paredes eran de papel, hasta tal punto que en la noche me despertó un carraspeo del director general, que estaba en la habitación de al lado de la mía.

Para mi desgracia además, el de RRHH, el de informática (estos dos compartían habitación) y el financiero, decidieron salir a correr a las 7 de la mañana del día siguiente, así que a las 6:30h ya me estaba enterando de todas sus conversaciones. De verdad que no descansé apenas nada.

Con las ojeras tatuadas en el rostro, me duché, me vestí, me arreglé y bajé a desayunar. Bollería varia y empezaba a nevar.

Y después vendría la primera de las sorpresas. Un grupo de 4 personas llegó al hotel. Eran 3 chicos y una chica. Nos hicieron ponernos en corro en la sala grande del hotel y nos hicieron jugar a un juego de pasar la energía. La cosa consistía en que cuando un compañero te pasaba la energía tú, siguiendo el flujo (hacia derecha o izquierda) que llevara, debías pasarla a tu compañero de al lado gritando: "Hya!!!".

Una vez practicado, introdujeron un nuevo elemento: cambiar el sentido de la energía. Si te venía por la derecha, podías hacer un gesto (parecido al que hace Nadal cuando gana un buen punto) con tu brazo izquierdo y decir: "Jondóooo!!" y entonces la energía rebotaba y volvía al que te la había enviado, cambiando así el sentido.

Y después introdujeron en último elemento: ponerte en cuclillas, con los dedos hacerte unas gafas en los ojos y decir: "mirimirmirimiri". Esto indicaba que la energía te saltaba e iba a tu compañero de al lado.

Así fuimos eliminándonos, cada vez que alguien fallaba (como yo, que dije: "Hoyaaa!!!" y me sacaron la tarjeta roja) o cuando alguien no se enteraba de que le tocaba.

El juego estaba claro que pretendía soltar tensiones (nos reímos muchísimo) y además servía para comprobar quién enviaba la energía verdaderamente de manera enérgica (valga la redundancia) o quién se arriesgaba y tomaba decisiones en vez de limitarse simplemente a pasar la energía al de al lado.

Fue muy divertido, pero lo mejor estaba todavía por llegar...

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